Fue elevada a juicio la causa contra Agustín Rosa Torino por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple, en ambos casos agravados por ser ministro de culto reconocido.
La fiscal penal 2 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, María Luján Sodero Calvet, fue notificada de que la causa Agustín Rosa Torino, imputado por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple, en ambos casos agravado por ser ministro de culto reconocido, fue elevada a juicio y ahra solo resta que se sortee la Sala del Tribunal de Juicio donde recaerá para que fije fecha para la audiencia de debate de acuerdo a su agenda.
Cabe señalar que tras la presentación del requerimiento a juicio, la defensa técnica del religioso, presentó su oposición al Juzgado de Garantías 1 y la jueza Ada Guillermina Zunino, decidió mantener la calificación y elevó la causa a juicio.
Como se conoce, Rosa Torino, conocido como fundador del Instituto Religioso Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, que tiene varias sedes en esta ciudad, el país y otros lugares en el extranjero, fue detenido el 21 de diciembre del año 2016 en las instalaciones que dicha orden religiosa posee en Finca La Cruz.
La detención se concretó a pedido de la fiscal Sodero, quien había iniciado una causa penal a partir de tres denuncias radicadas por ex integrantes de dicho instituto religioso, quienes acusaron al sacerdote por la comisión de distintos abusos sexuales.
Tras varias idas y venidas por cuestiones que el sacerdote y su defensa plantearon por razones de salud, la Fiscalía finalmente formalizó el decreto de imputación en su contra por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser ministro de culto reconocido.
Posteriormente, y a partir de dos nuevas denuncias, la fiscal amplió la imputación penal en contra del sacerdote por el delito de abuso sexual simple, también agravado por tratarse de ministro de culto reconocido. Hasta ese entonces, el sacerdote permaneció detenido y con prisión preventiva, confirmado por el Juzgado de Garantías 1.
A fines de agosto de 2017, sin embargo, un fallo del Tribunal de Impugnación revocó la prisión preventiva del sacerdote y ordenó la prisión domiciliaria en un inmueble de finca La Cruz, como así también autorizó su salida de la provincia en algunas oportunidades.
Más de 50 testigos
El proceso investigativo, anclado en una fiscalía especializada, criterio ya conocido dentro del Ministerio Público Fiscal de Salta, permitió avanzar con la producción de numerosas pruebas frente a un hecho complejo, dado el tenor de la acusación realizada por los denunciantes y las características que rodean el caso.
Sodero explicó que para poder establecer lo sucedido en la orden religiosa que dirigía el sacerdote acusado se realizaron numerosas diligencias, entre ellas varias inspecciones oculares en las instalaciones que posee el Instituto San Juan Bautista, como así también se ordenaron pericias sobre un teléfono celular, pen drive, computadoras, cámaras filmadoras y otros dispositivos digitales secuestrados en la causa.
Por otra parte, Sodero indicó que se recibieron más de 50 declaraciones testimoniales, de las cuales más de 20 de ellas, los testigos, en su mayoría ex integrantes de la orden religiosa funda por Rosa Torino, confirmaron detalles de los relatos narrados por las víctimas, incluso abundaron en otros hechos que, en muchos caso, prefirieron no denunciar dado el dolor sufrido.
“Si bien se trata de un derecho de instancia privada, no obstante, las declaraciones que brindaron muchos de ellos ayudaron a la fiscalía a sumar pruebas en torno a lo relatado por los tres denunciantes”, explicó Sodero, quien resaltó la tarea de la fiscalía, ya que “muchos de los testigos fueron contactados en otras provincias, por lo que se trabajó para lograr que se presenten y sumen sus testimonios”.
“Un espanto”
Entre los testigos citados por la fiscal en su requerimiento se encuentra un sacerdote de una congregación de Buenos Aires, quien tuvo un rol específico en el caso, pues sus superiores le confiaron la responsabilidad de reunir testimonios de ex integrantes del Instituto San Juan Bautistarespecto a los abuso sexuales que allí se sucedían.
Al respecto, dicho sacerdote, cuya identidad se mantiene en reserva, reveló que tomó contacto con muchos de ellos y que el estado emocional de los mismos no era muy bueno. “Los sacerdotes o las religiosas, se veían angustiados, lloraban, bloqueados emocionalmente, les costaba recordar, demoraban varios días en recordar, porque eran tantas cosas que habían vivido, recordaban episodios y les costaba contextualizarlo en el lugar y tiempo. La mayoría se venían escapados del Instituto, porque no querían que los superiores supieran que estaban escribiendo los testimonios, tenían miedo de que los mataran.”, declaró.
Al finalizar su testimonio, este sacerdote simplemente concluyó con la siguiente aseveración: “Para mi espiritualmente, sacerdotalmente todo esto es un espanto”, afirmó.
