Ubicada a 20 kilómetros de la ciudad de Salta, la familia Alvarado ha logrado triplicar sus ingresos al pasar de la venta de leche a la producción industrial de dulce de leche, yogur y quesos.
Familia Alvarado
Según publicó Nuevo Diario de Salta, La familia Alvarado transformó un tambo del Valle de Lerma en una empresa láctea integrada que hoy produce dulce de leche, yogures y quesos.
Un cambio estratégico en la producción
La familia Alvarado, ubicada en un campo de 320 hectáreas en el Valle de Lerma, ha transformado su modelo de negocio. Originalmente dedicados al tambo pastoril, decidieron industrializar su producción ante la falta de rentabilidad del sistema anterior. Julián Alvarado, uno de los responsables, explicó que ‘las cuentas no cerraban’, lo que llevó a replantear su enfoque.
Para mejorar la productividad y el bienestar animal, construyeron un galpón de 250 metros de largo por 20 de ancho, donde actualmente alojan a unas 300 vacas que producen aproximadamente 11.000 litros de leche diarios. Aunque pasan gran parte del tiempo bajo techo, también tienen acceso a pasturas como alfalfa y tréboles, lo que enriquece la calidad de la leche.
Diversificación de productos lácteos
La industrialización comenzó en 2005 con la producción de dulce de leche, una decisión que no solo añadió valor a su producción, sino que también facilitó la distribución al no requerir cadena de frío. Con el tiempo, incorporaron la producción de yogures y, en 2024, ampliaron su oferta con mozzarella y quesillo, un producto típico del noroeste argentino.
La fábrica, que procesa 10.000 litros de leche por día, cuenta con equipos modernos, incluyendo yogurteras y calderas, y genera empleo para siete personas. Su distribución se realiza mediante un camión propio, abasteciendo principalmente a comercios de Salta y Tucumán, así como a algunos locales gourmet en Buenos Aires.
Sostenibilidad económica a través de la industrialización
Julián Alvarado destacó que la gestión de la industria requiere más tiempo que el trabajo en el tambo, pero ha permitido diversificar los ingresos y enfrentar mejor las fluctuaciones del mercado lechero. En momentos de bajos precios de la leche, la fábrica ha sostenido económicamente al tambo, facturando tres veces más que la producción primaria.
La experiencia de la familia Alvarado se presenta como un modelo de transformación productiva, impulsando el desarrollo de economías regionales y la creación de empleo en el interior del país.
La historia de la familia Alvarado es un claro ejemplo de cómo la innovación y la industrialización pueden transformar un negocio tradicional en un modelo sostenible y rentable, contribuyendo al crecimiento de la economía local.
