En medio de su condena por la causa Vialidad, Cristina Kirchner despliega una ofensiva internacional con el objetivo de revertir su inhabilitación perpetua y quedar habilitada para competir en las elecciones de 2027.
La ofensiva legal en el exterior
El núcleo duro del kirchnerismo, a través del comité denominado Cristina Libre, ha intensificado su presencia en ocho países: Brasil, México, Colombia, Paraguay, Uruguay, Italia, Francia y Bélgica. El objetivo central es denunciar ante la comunidad internacional lo que consideran una proscripción electoral contra Cristina Kirchner.
Para esta etapa, la defensa técnica sumó al abogado brasileño Rafael Valim y al exjuez del Tribunal Europeo Javier Borrego. La estrategia apunta al Comité de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, buscando una medida cautelar que permita levantar la suspensión antes de los plazos electorales previstos entre octubre y marzo del próximo año.
El impacto en el tablero político interno
Parrilli, desde el Instituto Patria, sostuvo que la centralidad de Cristina Kirchner condiciona los procesos de renovación dentro del Partido, incluyendo los sectores que orbitan alrededor de Axel Kicillof. Según el dirigente, tanto Macri como Milei temen una posible candidatura de la expresidenta.
El armado político no solo busca la vía judicial, sino que mantiene la expectativa sobre las primarias de 2027. Parrilli vinculó la situación judicial con una supuesta matriz de persecución antiperonista que, según su visión, es sostenida por dirigentes actuales de Libertad Avanza.
Con una base electoral que las encuestas sitúan cerca del 25% del padrón, el kirchnerismo se mantiene como un actor determinante en el escenario político nacional, mientras aguarda definiciones sobre el futuro judicial de su máxima dirigente.
