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Se profundizó el deterioro local: el riesgo país saltó casi 20% en la semana y tocó máximos desde marzo

Se profundizó el deterioro local: el riesgo país saltó casi 20% en la semana y tocó máximos desde marzo

Se profundizó el deterioro: La suba de las tasas en Estados Unidos coincidió con una menor acumulación de divisas del BCRA y señales de debilidad en la actividad, una combinación que deterioró la demanda por activos argentinos. La corrección se concentró en la deuda de mayor plazo y en las acciones financieras, mientras el mercado en pesos mostró una mayor estabilidad.

Se profundizó el deterioro

Las últimas semanas podrían servir como una demostración de la alta dependencia del mercado local de las condiciones financieras internacionales . Ese vínculo se reflejó con claridad en el riesgo país, llegó a trepar casi 20%, unos 104 puntos básicos, hasta cerrar en 609 puntos, por lo que alcanzó su nivel más alto desde marzo , al mismo tiempo que los bonos soberanos en dólares profundizaron las bajas, con pérdidas de hasta 5% en los tramos más largos de la curva. La presión también se trasladó a la renta variable, donde el S&P Merval cayó 4% en pesos y 2,6% medido en dólares , hasta mínimos de más de seis meses.

En este caso, el foco estuvo puesto en la Reserva Federal de Estados Unidos , que decidió por unanimidad subir la tasa de interés en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75%-4% , en la primera suba desde julio de 2023.

La decisión respondió a una inflación que continúa por encima del objetivo del 2% , en un contexto de actividad todavía sólida y nuevas presiones provenientes del mercado energético. A su vez, las tensiones geopolíticas y los cuellos de botella en el mercado petrolero volvieron a impulsar el precio del crudo , reforzando la expectativa de que las tasas estadounidenses permanezcan elevadas por más tiempo.

Ese escenario tiene un impacto directo sobre los activos de mayor riesgo . Cuando aumenta el rendimiento de los bonos del Tesoro, considerados la referencia libre de riesgo , los inversores encuentran una remuneración más atractiva en instrumentos de mejor calidad crediticia. Por eso, las acciones y los bonos de países emergentes necesitan ofrecer retornos más altos para seguir siendo competitivos .

Argentina no quedó al margen. Solo este viernes, el riesgo país avanzó otro 8,7% , profundizando la corrección que ya se venía observando en la deuda soberana y en la renta variable.

Sin embargo, el deterioro no respondió únicamente al frente externo. También ganaron protagonismo la desaceleración en la acumulación de reservas y las señales de debilidad de la actividad , factores que volvieron a poner el foco sobre la solidez de la recuperación doméstica. Así, el mercado terminó enfrentando al mismo tiempo un costo internacional del dinero más alto y una macroeconomía local que volvió a mostrar señales menos homogéneas.

¿Freno a la recuperación o ajuste transitorio?

Ese deterioro que comenzó a explicarse por un contexto financiero internacional más exigente encontró, al mismo tiempo, factores domésticos que empezaron a pesar con mayor fuerza . El primero fue la baja significativa de las compras del BCRA en el Mercado de Cambios. A solo cuatro ruedas para terminar septiembre, el BCRA acumulaba compras por apenas u$s232 millones , muy por debajo de los u$s2.163 millones de julio.

A esa señal se sumó una actividad más débil , que volvió a poner en discusión la solidez de la recuperación. En la semana, el INDEC informó que el EMAE de julio cayó 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual , hasta ubicarse en su nivel más bajo desde marzo de 2025 . El retroceso, sin embargo, no fue igual para todos los sectores.

Según Ammiel Pardo, Sr. Economist de Aldazabal y Cía. , las mayores bajas mensuales se concentraron en Intermediación financiera (-4,7%), Comercio (-3,6%) y Construcción (-3,2%) . Para el economista, la señal de agosto fue algo más constructiva, aunque todavía con una dinámica mixta y sin una recuperación generalizada.

Ese dato reforzó una lectura que ya venía ganando espacio en el mercado: el deterioro del riesgo argentino no depende únicamente del frente externo . También empieza a pesar la capacidad de la economía para sostener crecimiento, recomponer reservas y despejar los vencimientos futuros. En ese punto, Martín Mazza, director de MM Investment , planteó que el riesgo país hoy tiene “dos componentes”, uno local y otro internacional. El primero está ligado a la capacidad de acumular dólares y reducir la incertidumbre sobre los pagos de deuda, mientras que el segundo responde a un mundo con tasas más altas. “ Argentina necesita seguir reduciendo riesgo propio simplemente para compensar un mundo que se volvió más caro ”, explicó.

La deuda soberana sufrió el endurecimiento de la Fed, pero el mercado en pesos muestra resiliencia

La combinación entre un contexto internacional más exigente y las dudas que volvieron a aparecer sobre la acumulación de reservas se trasladó con fuerza a la deuda soberana en dólares . Los Globales cayeron 2,9% en promedio en la semana , aunque el ajuste se concentró en los vencimientos más largos. Mientras el AO27 avanzó 0,5%, el GD29 ganó 0,3% y el GD30 cedió 0,7%, el AN29 y el AL35 perdieron 5,3%, el AO29 cayó 4,9% y el AL41 retrocedió 4,8%.

La forma de la curva dejó una señal relevante. El mercado no mostró el mismo nivel de aversión sobre los vencimientos más cercanos que sobre el riesgo de mediano y largo plazo , donde volvieron a aparecer rendimientos de dos dígitos. El AL35, por ejemplo, rinde alrededor de 12%, mientras el GD35 se ubica por encima de 10%. Eso ayuda a explicar por qué el riesgo país siguió escalando aun cuando los bonos cortos lograron resistir mejor.

En pesos, en cambio, el comportamiento fue mucho más estable. Las Lecap y Boncap terminaron prácticamente sin cambios, los CER mostraron una caída promedio de 0,6% con mayor debilidad en los plazos largos y los dólar linked y duales se mantuvieron firmes. Además, la inflación implícita pasó a descontar cerca de 1,9% mensual para septiembre y octubre y 1,7% desde noviembre , mientras la tasa fija rindió alrededor de 22,5% en el tramo corto y hasta 28,1% desde abril de 2027.

La licitación del Tesoro también reforzó esa lectura. Tras canjear el 75% de la D30S6, el Gobierno redujo el próximo vencimiento dólar linked a unos u$s1.098 millones y volvió a ofrecer instrumentos con vencimientos concentrados hasta 2027. Así, en la semana dejó una señales bastantes claras en cuando una menor demanda por riesgo soberano y duración, pero no una salida generalizada del peso ni una búsqueda marcada de cobertura cambiaria . En este sentido, el mercado siguió privilegiando instrumentos cortos y estrategias de carry, mientras exigió una prima mayor para asumir riesgo argentino a plazos más largos.

Las acciones locales no logran sostenerse contra una tasa libre de riesgo más competitiva

El deterioro que mostró la deuda soberana también se trasladó a la renta variable , donde la corrección fue amplia y volvió a concentrarse en los sectores más sensibles al costo de capital. El S&P Merval retrocedió alrededor de 3,5% medido en dólares durante la semana , mientras que, entre las principales acciones, solo TGNO4 logró terminar en terreno positivo.

El mayor ajuste volvió a darse en el sector financiero , que cayó cerca de 5,5% en promedio. Dentro del mismo, Banco Macro perdió 7,8%, Supervielle 7,7%, BBVA 6,3% y Galicia 5,8%, mientras BYMA retrocedió 4,8%. Según Research IEB , los principales bancos argentinos volvieron a cotizar cerca de 1,1 veces su valor libro , un nivel que refleja la presión combinada de una tasa del Treasury más alta y un riesgo país todavía elevado.

La sensibilidad del sector no es casual. En un esquema simple de valuación, cuanto más sube la tasa libre de riesgo y la prima soberana, mayor es el costo de capital exigido y menor el múltiplo que el mercado está dispuesto a pagar . IEB estimó que, con el Treasury a diez años en torno al 5% y el riesgo país cerca de 550 puntos básicos, el costo de capital propio se ubica alrededor de 10,5% , por lo que cualquier presión adicional sobre esas dos variables vuelve más exigentes las valuaciones.

El ajuste también alcanzó a otros sectores. Los servicios públicos cedieron 3,7% en promedio y Energía 2,2%, aunque con una mayor dispersión. Edenor cayó 7,7%, Central Puerto 4,6% y Transener 4%, mientras TGS perdió 5,4% e YPF 3,5%. En contraste, TGNO4 avanzó 2,5% y fue la excepción de la semana , mientras Materiales mostró una mayor resistencia, con una baja promedio de apenas 0,7%.

Se reunieron los líderes mundiales: cómo reaccionaron los mercados

La Asamblea General de la ONU concentró buena parte de la atención de los mercados durante la semana, en un contexto marcado por tasas altas, tensiones geopolíticas y una actividad corporativa todavía sólida . Los inversores siguieron especialmente las señales en torno al conflicto entre Estados Unidos e Irán , mientras el petróleo se mantuvo cerca de u$s100 y el rendimiento del Treasury a diez años rondó el 5% .

Pese a ese escenario de mayor volatilidad, las acciones estadounidenses lograron sostener la recuperación . En la semana, el S&P 500 avanzó 1,2% , el Nasdaq subió 2% y el Dow Jones ganó 0,3% , una dinámica que contrastó con la presión que siguieron ejerciendo las tasas elevadas sobre otros segmentos del mercado.

Buena parte de la atención estuvo puesta en las negociaciones alrededor de Medio Oriente. Teherán volvió a plantear la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz si Washington reduce la presión militar y levanta el bloqueo sobre sus puertos, mientras Donald Trump evitó avanzar en un acercamiento inmediato durante su intervención ante la ONU. La posibilidad de una desescalada introdujo nuevas variaciones en el precio del crudo y en los bonos del Tesoro, dos referencias centrales para las expectativas de inflación, tasas y apetito por riesgo.

En ese contexto, la resistencia de Wall Street encontró respaldo en los fundamentos corporativos. Según Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria , una parte de esa fortaleza se explica por el crecimiento de las ganancias empresariales. En este sentido, para 2026, los analistas proyectan una expansión cercana al 32% en las utilidades del S&P 500 y del 12% en los ingresos.

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