Informalidad laboral: La precariedad laboral se profundizó en Argentina durante el segundo trimestre de 2026, alcanzando a un 45% de los trabajadores. Según un estudio de la Universidad Nacional de Rosario basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el deterioro de las condiciones de contratación es generalizado, con una marcada disparidad entre regiones y sectores económicos.
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Según publicó Minuto Uno, el informe fue elaborado por la Universidad Nacional de Rosario a partir de la Encuesta Permanente de Hogares.
El auge del cuentapropismo sin protección
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación donde el trabajo independiente se convirtió en la única salida para muchos, ante la dificultad de acceder a puestos formales. La proporción de asalariados cayó del 73,7% al 70,5% desde fines de 2023, mientras que el cuentapropismo escaló al 25,5%.
Esta modalidad, lejos de ser una solución estable, carece en gran medida de protección social. El informe detalla que el 65,8% de los trabajadores independientes opera en la informalidad, mientras que, entre los asalariados, el 37,9% no cuenta con aportes jubilatorios, una cifra que marca un retroceso preocupante respecto a años anteriores.
Desigualdad territorial y sectores críticos
La informalidad golpea con mayor fuerza al servicio doméstico, con una tasa del 77,4%, seguido de cerca por la construcción con un 76,2%. En contraste, los servicios profesionales mantienen niveles de registración superiores, evidenciando la heterogeneidad de la economía nacional.
La desigualdad territorial es uno de los puntos más críticos. En el norte, la informalidad entre cuentapropistas es extrema: Formosa lidera con un 87,9%, seguida por Gran Tucumán y Tafí Viejo (87,6%) y Santiago del Estero y la Banda (87,5%). Estas cifras contrastan drásticamente con la Ciudad de Buenos Aires, donde el indicador para trabajadores independientes se ubica en el 32,8%.
Brechas en el Área Metropolitana
Las disparidades no solo se observan entre provincias, sino también dentro del Área Metropolitana. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la informalidad total es del 26%, en el conurbano bonaerense asciende al 47,5%.
El informe destaca que las características productivas, como el desarrollo hidrocarburífero en algunas zonas o el peso del empleo público en provincias como Catamarca y Rioja, condicionan las tasas de registración, dejando al descubierto un desafío estructural para el país.
El panorama expone un desafío estructural para Argentina: la necesidad de reducir el empleo no registrado en un contexto donde el trabajo independiente crece y las desigualdades entre el Área Metropolitana y el resto del país se consolidan, dejando a miles de trabajadores sin garantías básicas.
