El superávit fiscal logrado por el Gobierno nacional muestra signos de agotamiento tras un año donde los recursos extraordinarios por privatizaciones fueron clave para compensar la caída en la recaudación.
superávit fiscal
Según publicó Ámbito, el análisis fue realizado por la Fundación Libertad de Rosario.
El límite de los recursos extraordinarios
Según el reporte, las privatizaciones inyectaron $1,039 billones al Sector Público Nacional, un ingreso extraordinario que permitió sostener el superávit en un contexto de recaudación debilitada. Sin este aporte, el superávit primario a agosto se reduciría de $12,2 billones a $11,2 billones, lo que representa un 0,98% del PBI.
La entidad advierte que el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional para 2026 está bajo presión, aunque se especula con una posible revisión de los objetivos debido a la fragilidad de los ingresos fiscales.
Del ajuste discrecional a la reforma estructural
El estudio destaca que, si bien el cambio de régimen fiscal bajo la gestión de Javier Milei es evidente al comparar los resultados con el período 2017-2023, el margen para continuar con el recorte de gastos mediante la 'motosierra' se ha terminado. El superávit primario ha mostrado una tendencia decreciente, pasando del 1,5% del PBI en 2024 al 1,08% en 2026.
La Fundación Libertad sostiene que lo que podía ajustarse de manera discrecional, como el gasto de capital y los subsidios, ya fue ejecutado. Actualmente, gran parte del gasto está indexado por ley, lo que obliga al Gobierno a transitar hacia reformas estructurales profundas, incluyendo el sistema previsional, el esquema tarifario y un nuevo régimen de responsabilidad fiscal con las provincias.
La entidad enfatiza que la próxima etapa del Estado no admite más recortes arbitrarios, sino una reconfiguración de fondo para evitar que el 'colchón' fiscal se agote antes de finalizar el año.
