La Cancillería de Brasil lanzó una dura advertencia contra el presidente Javier Milei, acusándolo de intentar interferir en el proceso electoral del país vecino mediante ofensas y la difusión de mentiras sobre el sistema de votación, a pocos días del balotaje.
Javier Milei
Según publicó Ámbito, el Gobierno brasileño reaccionó con firmeza ante las declaraciones del mandatario argentino.
La respuesta oficial de Brasil
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil emitió un comunicado oficial donde califica las expresiones de Milei como una inaceptable tentativa de injerencia externa. La cartera que conduce Mauro Vieira defendió la transparencia del sistema electrónico de votación y rechazó las sospechas de fraude planteadas por el jefe de Estado argentino.
Desde el Gobierno brasileño señalaron que Milei reitera mentiras difundidas por sectores que perdieron elecciones previas y protagonizaron intentos de desestabilización. El mensaje fue contundente al afirmar que el futuro de Brasil corresponde exclusivamente a su pueblo, que se expresará en las urnas el próximo domingo 25 sin injerencias externas.
El origen del conflicto y el respaldo a Flávio Bolsonaro
La tensión escaló luego de que el Presidente argentino utilizara la red social X para atacar a Luiz Inácio Lula da Silva, acusándolo de impulsar una campaña sucia y deslizando la posibilidad de un fraude electoral. Milei, quien respalda abiertamente a Flávio Bolsonaro del Partido Liberal, calificó al mandatario brasileño con términos descalificadores.
Este nuevo cruce profundiza el desgaste en la relación entre ambos líderes, socios clave en el Mercosur, quienes mantienen diferencias políticas desde el inicio de sus mandatos. En episodios anteriores, el Presidente argentino ya había calificado a Lula de presidiario y ladrón, lo que derivó en medidas diplomáticas previas por parte de Brasil.
El balotaje del domingo 25 de octubre definirá la presidencia en Brasil, tras una primera vuelta donde Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos frente al 45,16% de Lula, manteniendo el clima de alta tensión política en la región.
