Uso de efectivo: El uso de dinero en efectivo en Argentina registró una caída estrepitosa en los últimos dos años, impulsado por la masificación de las billeteras virtuales, las transferencias inmediatas y los pagos con QR. De acuerdo con la publicación original de Elonce, las extracciones mensuales en cajeros automáticos se desplomaron más de un 53% entre julio de 2024 y el mismo mes de 2026.
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Según informó Elonce, los datos oficiales reflejan una tendencia irreversible en el sistema financiero nacional.
El fin del dominio del billete
Las estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) son contundentes: las extracciones pasaron de 99 millones de operaciones mensuales en 2024 a apenas 46 millones en 2026. Este fenómeno no solo afectó a los cajeros automáticos, que vieron reducir su uso de 90 millones a poco más de 40 millones de transacciones, sino también a los retiros de efectivo en comercios como supermercados y farmacias.
Si bien la aparición del billete de $20.000 en noviembre de 2024 permitió retirar mayores sumas con menos unidades, este factor no logró frenar la tendencia. La inflación erosionó rápidamente el poder adquisitivo de esa denominación, consolidando la preferencia por los medios electrónicos que ofrecen mayor practicidad y seguridad.
Transformación en el consumo y el sistema bancario
El Indec reveló que, en los supermercados, el efectivo perdió terreno frente a las tarjetas y el dinero digital. Mientras que en 2021 los billetes representaban el 32,5% de las ventas, para mediados de 2026 esa cifra se redujo al 16,6%. En contrapartida, las transferencias y el uso de QR crecieron exponencialmente, mientras que las tarjetas de crédito pasaron a concentrar el 41,9% de las operaciones.
Esta metamorfosis financiera obligó a los bancos a reestructurarse. Según datos citados por Infobae, el sistema financiero cerró al menos 500 sucursales en los últimos cinco años, priorizando la inversión en plataformas digitales por sobre el mantenimiento de una red física de cajeros que, a nivel nacional, se estancó en unas 20.000 unidades.
La tendencia marca un cambio de paradigma en la economía cotidiana. Aunque el efectivo persiste, su rol como medio de pago principal ha sido desplazado por herramientas digitales que, lejos de ser una moda pasajera, se consolidaron como el estándar en las transacciones de los argentinos.
