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Trabajadores advierten sobre riesgos en la seguridad de aeronaves de la Fuerza Aérea

Trabajadores advierten sobre riesgos en la seguridad de aeronaves de la Fuerza Aérea

Trabajadores advierten sobre riesgos: Trabajadores denuncian presuntas irregularidades y falta de insumos en la línea de mantenimiento militar de FAdeA, poniendo en riesgo la seguridad operacional de aeronaves de la Fuerza Aérea.

Trabajadores advierten sobre riesgos

La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) vuelve a quedar bajo la lupa por una serie de denuncias internas que, de confirmarse, afectarían la seguridad operacional de las aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina que están a la espera de ser intervenidas en revisiones calendario.

Trabajadores y técnicos de la compañía describen un escenario de presuntas irregularidades en la gestión del mantenimiento aeronáutico militar, con posibles consecuencias sobre la capacidad operativa de la fuerza y, fundamentalmente, sobre la seguridad de sus tripulaciones.

El centro de los cuestionamientos es el Taller Aeronáutico de Reparaciones (TAR), también identificado como MRO Militar, cuya conducción gerencial y técnica está a cargo del ingeniero Iván Videla , en su condición de gerente y Responsable Técnico (RT).

Un paper elaborado por el sector de especialistas técnicos de APTA, uno de los gremios de FAdeA, reúne 17 puntos que detallan presuntos incumplimientos regulatorios, interferencias de personal administrativo en decisiones técnicas, presiones sobre inspectores y certificadores, alteraciones de estructuras organizativas y ocultamiento de información operativa.

El documento elevado al directorio de la compañía que preside Oscar López solicita una investigación administrativa para deslindar responsabilidades.

El desgaste de este activo de defensa que es la principal instalación de industria aeroespacial del país en mantenimiento aeronáutico militar no podría escapar al ojo avizor de la inteligencia extranjera.

El MRO militar se centra en una mayoría de aeronaves de origen estadounidense y las deficiencias expuestas implican cierta alarma en oficinas ad hoc ante posibles fallos que tornarían la situación en degradación crítica de la capacidad de un aliado.

Torre de Control paralela

Iván Videla, vicecomodoro retirado, tiene un largo recorrido como representante técnico en planta para la supervisión y mantenimiento de aeronaves de gran porte (como los sistemas L-100-30 / C-130 Hércules), en fecha reciente la directiva de la empresa decidió unificar la gestión corporativa y de MRO comercial y militar y el ingeniero Videla asumió la conducción de ambas líneas.

La actividad y decisiones de Videla sintonizan con la “torre de control paralela” que integran el vicepresidente de FAdeA, Guillermo Ballesteros , capitán retirado de la fuerza y el gerente general Carlos Espinedo , comodoro retirado, enquistado en la planta cordobesa por más de 15 años, quien proporciona el blindaje político a Videla.

Espinedo también funge de especialista en el programa de producción del jet entrenador avanzado IA-63 Pampa III una plataforma que merecería más proactividad de un gerente que al parecer todavía no se enteró que el avión pasó del prototipo a fabricarse en serie.

Videla , Ballesteros y Espinedo no se ven a sí mismos como simples ejecutivos de traje; para ellos, la oficina sigue siendo una cabina militar.

Su lenguaje no es el del mercado, sino el de la estrategia de combate y la jerarquía de cuartel.

Los proyectos de mantenimiento, reparación y modernización militar bajo su órbita técnica incluyen uno esencial que aguarda recursos desde fin de 2025: Línea C-130 Hércules; Inspecciones de mantenimiento mayor (PDM – Programmed Depot Maintenance) y soporte de ingeniería estructural para extender la vida operativa de estos aviones de transporte estratégico de la Fuerza Aérea Argentina.

La flota operativa de estos aparatos de transporte está reducida a sólo dos unidades en línea de vuelo, los ejemplares TC-64 y TC-69 aunque la información puede cambiar a sólo una aeronave por novedades ocurridas en el ejemplar TC-64 que lo pondrían en tierra para mantenimiento mayor.

La semana pasada habría llegado la primera cuota de unos 6 millones de dólares sobre 12 prometidos por el ministro Carlos Presti, para recuperar y poner en servicio las aeronaves Hércules matrículas TC-66 y TC-70 con fecha de entrega fijada en marzo de 2027; si es que se solucionan cuestiones de adquisición de repuestos y la serie de cuestionamientos del personal técnico elevada a la conducción de la compañía con fines de sumario administrativo.

Voces críticas sobre mantenimiento y gestión

Entre los aspectos más delicados del informe aparece el mantenimiento de capacidades aeronáuticas que, según los denunciantes, ya no contarían con el equipamiento y las herramientas indispensables para su ejecución.

El documento sostiene que se mantendrían vigentes ante la autoridad aeronáutica (ANAC) capacidades correspondientes a la línea Boeing 737, pese a que habrían vencido los acuerdos de préstamo de herramientas y utillaje crítico que permitían sostenerlas.

¿Cómo puede un taller conservar formalmente una capacidad de mantenimiento según Especificaciones de Operación (EEOO) si no dispone de los elementos técnicos indispensables para ejercerla? Es uno de los interrogantes a aclarar en el petitorio de investigación administrativa que solicita la gremial.

Otro de los puntos cuestionados es la intervención de los denominados Project Managers (PM), personal de perfil comercial o administrativo que, de acuerdo con las denuncias, estaría impartiendo instrucciones y tomando decisiones sobre procesos de mantenimiento que corresponden exclusivamente a profesionales aeronáuticos habilitados.

Los trabajadores sostienen que esta modalidad, a voz de mando militar, habría desplazado de hecho a jefaturas técnicas y personal certificado, alterando la cadena formal de responsabilidades dentro de los hangares.

El documento también señala presuntas presiones laborales sobre el personal certificador para conformar trabajos y liberar tareas que no reunirían todos los requisitos técnicos y regulatorios.

Se mencionan reportes del Sistema de Gestión de Seguridad Operacional (SMS) retenidos o rechazados, discrepancias técnicas cerradas por instrucciones gerenciales y presiones para privilegiar los plazos comerciales sobre las exigencias de seguridad.

Este es, posiblemente, el aspecto más sensible de toda la presentación: si un inspector o certificador pierde independencia para informar una falla o se ve obligado a validar un trabajo que considera incompleto, se debilita uno de los últimos mecanismos de protección antes de que una aeronave vuelva a operar.

Cada intervención, reparación, inspección y certificación a una aeronave forma parte de una cadena de responsabilidades que permite el vuelo seguro, sin poner en riesgo a sus tripulantes.

El riesgo de perder trazabilidad

A las denuncias sobre el funcionamiento técnico del MRO se suma un problema que podría comprometer una herramienta central para el control de los trabajos: el sistema informático Alkym.

La fábrica mantiene una importante deuda en dólares con Seabury Solutions.

Esa situación habría provocado la interrupción o pérdida de continuidad del servicio de soporte asociado a Alkym, con consecuencias sobre los procesos de mantenimiento de la flota Hércules de la Fuerza Aérea.

FAdeA adquirió e integró esta plataforma, desarrollada por Seabury Solutions, especializada en gestión de activos aeronáuticos y procesos MRO (Mantenimiento, Reparación y Revisión).

El software permite administrar órdenes de trabajo, inventarios, ingeniería, cumplimiento normativo y, especialmente, la trazabilidad de las intervenciones realizadas sobre cada aeronave y sus componentes.

Se trata de una herramienta estratégica para una fábrica aeronáutica.

La trazabilidad permite conocer qué trabajo se realizó, quién lo ejecutó, qué componentes se utilizaron, qué inspecciones se completaron y quién autorizó la liberación de cada tarea.

Si a las deficiencias de gestión denunciadas se agrega una eventual pérdida de continuidad del soporte de la plataforma informática que registra y controla las intervenciones, la conducción de FAdeA se encuentra en la encrucijada de cómo garantizar la integridad de los antecedentes técnicos de cada aeronave y la trazabilidad de las tareas a ejecutar sobre los C-130.

“En una actividad donde cada intervención debe quedar registrada, verificada y certificada, la trazabilidad no es un lujo informático ni un servicio prescindible. Es parte de la cadena de seguridad que protege a los tripulantes”, describieron fuentes del sector.

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