Una investigación publicada en la revista Science advierte que el comportamiento del fenómeno de El Niño ha experimentado una intensificación histórica desde 1990, superando los registros de los últimos diez siglos.
El Niño
Según publicó Elonce, el estudio fue liderado por especialistas de la Universidad de Michigan.
Hallazgos a través de corales antiguos
El equipo de investigación, encabezado por la paleoclimatóloga Julia Cole de la Universidad de Michigan, logró reconstruir la variabilidad climática mediante el análisis de 13 corales, tanto modernos como fósiles, hallados en las islas Galápagos.
La composición química de estas estructuras permitió identificar variaciones mensuales en la temperatura del océano Pacífico, ofreciendo un registro detallado de episodios extremos previos a la existencia de mediciones instrumentales modernas.
Impacto en los modelos climáticos
El estudio determinó que la amplitud entre las fases cálidas y frías fue un 36,5% mayor entre 1990 y 2010 en comparación con el período previo a 1850. Este incremento no implica necesariamente una mayor frecuencia del fenómeno, sino una pronunciada diferencia térmica en sus fases.
Los científicos compararon estos datos con simulaciones climáticas y concluyeron que la variabilidad natural, como las erupciones volcánicas, no alcanza para explicar la magnitud observada. Esto sugiere que el calentamiento derivado de la actividad humana estaría potenciando la intensidad del sistema.
Consecuencias para Argentina
Aunque una mayor intensidad no garantiza consecuencias graves en cada evento, los especialistas señalan que el fenómeno puede alterar significativamente los patrones de lluvias y temperaturas. En Argentina, esto suele impactar con mayor fuerza en el Litoral, favoreciendo tormentas intensas y afectando sectores clave como la agricultura y la infraestructura.
El desafío actual para la comunidad científica es integrar estos nuevos hallazgos en modelos predictivos que permitan anticipar con mayor precisión los efectos climáticos de las próximas décadas.
La investigación aporta evidencias fundamentales para comprender cómo el cambio climático está alterando fenómenos naturales, instando a una actualización urgente de las herramientas de evaluación regional.
