La actividad se desarrolló en el marco del grupo SUMATE y estuvo orientada a prevenir el desgaste emocional y fortalecer el acompañamiento a cuidadores.
El Hospital Dr. Miguel Ragone realizó una nueva jornada del grupo SUMATE, un espacio destinado a familiares, amigos y personas que acompañan a pacientes con padecimientos de salud mental. La propuesta busca fortalecer las redes de apoyo, brindar herramientas de psicoeducación y promover el cuidado integral de quienes desempeñan el rol de cuidadores.
La licenciada Claudia Román Ru desarrolló la charla “Acompañar sin perderse”, en la que abordó los principales desafíos emocionales que atraviesan quienes acompañan a un familiar y brindó herramientas para sostener este proceso sin descuidar el bienestar personal.
Durante el encuentro se analizaron situaciones frecuentes vinculadas al acompañamiento de personas con depresión grave, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos de la personalidad. Entre ellas, se identificaron el duelo por la pérdida de expectativas, la incertidumbre ante las crisis, los sentimientos de culpa y el impacto del estigma social, factores que pueden favorecer el agotamiento emocional, el aislamiento y el síndrome de burnout.
La profesional destacó que establecer límites saludables no implica abandonar a la persona acompañada, sino generar condiciones que permitan sostener el vínculo a largo plazo. En este sentido, remarcó la importancia de favorecer la autonomía del paciente y respetar los espacios de descanso, recreación y trabajo de quien cumple el rol de cuidador.
También se trabajó sobre la necesidad de diferenciar a la persona de los síntomas asociados a su padecimiento, entendiendo que manifestaciones como la irritabilidad, la apatía o el aislamiento forman parte del cuadro clínico y no deben interpretarse como ataques personales. Esta perspectiva permite favorecer respuestas basadas en la empatía, la validación y la contención.
Otro de los ejes fue la planificación anticipada ante posibles situaciones de crisis. Se recomendó elaborar, junto al equipo tratante, un plan que contemple contactos de emergencia, criterios para solicitar asistencia profesional y una distribución de responsabilidades entre los integrantes de la familia, evitando que la carga recaiga sobre una única persona.
Asimismo, se destacó la importancia de recurrir a recursos de apoyo profesional y comunitario, como la psicoeducación familiar, los grupos de ayuda mutua y los espacios terapéuticos individuales o sistémicos. Estas herramientas contribuyen a fortalecer las capacidades de afrontamiento, reducir el estigma y mejorar la calidad de vida de los pacientes y de su entorno.
Como cierre, Román Ru remarcó que el autocuidado es una condición necesaria para sostener el cuidado de otras personas. Reconocer las propias emociones, solicitar ayuda cuando sea necesario y preservar espacios personales de bienestar forma parte de un acompañamiento saludable y sostenible.
