Tras la finalización de Gran Hermano, Generación Dorada, el triunfo de Solange Abraham puso sobre la mesa una comparación inevitable: la pérdida de valor real de los premios del reality show a lo largo de un cuarto de siglo, contrastando la cifra actual con la histórica victoria de Marcelo Corazza en 2001.
Gran Hermano
Según publicó Infobae, Gran Hermano: cuánto dinero se llevó la ganadora y cuál había sido el premio de la primera edición en 2001.
El podio y los montos de la final
Solange Abraham se alzó con el primer puesto del certamen conducido por Santiago del Moro, obteniendo un premio de $70 millones. En la misma gala, Yisela “Yipio” Pintos alcanzó el segundo lugar, recibiendo $20 millones y una vivienda, mientras que Charlotte Caniggia, quien quedó tercera, obtuvo $10 millones.
La organización de Telefe confirmó que la entrega formal de los premios, que incluye además una vivienda prefabricada de Viviendas Roca y el rendimiento acumulado en una billetera virtual, se llevará a cabo durante la emisión especial de la Noche de las Campeonas.
La comparación con el inicio del reality
En la primera edición del programa, Marcelo Corazza recibió un cheque de $121.200, cifra que en aquel entonces equivalía a la misma cantidad en dólares debido a la convertibilidad. Por su parte, Tamara Paganini y Gastón Trezeguet, quienes completaron el podio, recibieron $39.406 y $23.642 respectivamente.
Al realizar la conversión actual, los $70 millones del premio de 2026 representan aproximadamente USD 45.602. Esto significa que el monto actual equivale a poco más de un tercio de lo que recibió el primer campeón del ciclo, sin considerar la inflación acumulada en Estados Unidos durante estos 25 años, la cual profundiza aún más la brecha de valor real.
Capacidad de compra: ayer y hoy
La diferencia se vuelve más evidente al analizar el mercado inmobiliario y automotor. Según datos de Zonaprop y relevamientos históricos, en 2001 el ganador podía adquirir un departamento de tres ambientes en zonas como Belgrano o Núñez y conservar un excedente. Hoy, con el premio actual, el alcance se limita a un monoambiente en barrios periféricos como Villa Soldati.
En cuanto a vehículos, la capacidad de compra también se redujo drásticamente. Mientras que en 2001 el premio permitía adquirir hasta 10 unidades de entrada de gama, hoy el monto apenas alcanza para comprar dos unidades de un citycar eléctrico o un vehículo económico, como el Renault Kwid o el Hyundai.
La disparidad entre los premios refleja el impacto de la inflación y la evolución del mercado en el poder adquisitivo, marcando una diferencia sustancial entre los inicios del formato en la Ciudad de Buenos Aires y la realidad económica actual.
