El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó duras críticas contra el modelo económico implementado por el Gobierno de Javier Milei, al que calificó como una "catástrofe" para la producción y el empleo nacional.
Axel Kicillof
Según informó Ámbito, el mandatario bonaerense brindó estos detalles durante una entrevista en Minuto Uno con Gustavo "Gato" Silvestre.
El impacto de la recesión en la economía real
Kicillof sostuvo que no existe un "milagro argentino" mientras la población enfrenta dificultades para cubrir gastos básicos como la comida, el alquiler o la luz. Según el mandatario, la caída del consumo ha derivado en el cierre masivo de comercios e industrias, lo que se traduce en la pérdida de más de 400.000 puestos de trabajo en todo el país.
El gobernador amplió su diagnóstico al señalar que el deterioro alcanza a diversos sectores, incluyendo el cine, el teatro, el turismo, la construcción y los servicios. En este sentido, denunció que el esquema económico actual favorece a la "timba financiera" en detrimento de la economía real, a la cual describió como estancada.
Críticas a la gestión internacional y el modelo de Gobierno
Durante la entrevista, Kicillof también cuestionó la reciente visita de Javier Milei a Nueva York y su discurso ante la Asamblea General. El gobernador calificó la presentación del Presidente como un "papelón" y criticó la falta de resultados concretos en su agenda internacional, señalando además que el Gobierno se mantiene ajeno a debates globales como la regulación de la inteligencia artificial.
Finalmente, el mandatario bonaerense desestimó la posibilidad de que las provincias resuelvan por sí solas los problemas estructurales de la Argentina. "No hay solución provincial para problemas nacionales", afirmó, insistiendo en la necesidad de un cambio profundo en el modelo económico vigente.
Al ser consultado sobre las constantes descalificaciones del Presidente, Kicillof sostuvo que se trata de un recurso discursivo utilizado por el Gobierno ante el incumplimiento de sus propias proyecciones económicas, calificando a la gestión actual como una administración de "improvisaciones y escándalos".
