En medio de las versiones sobre una supuesta fuga de Flávio Bolsonaro, el nombre de su primo, Léo Índio, volvió a cobrar relevancia. El familiar del expresidente brasileño reside en Puerto Iguazú, Misiones, desde hace más de un año y medio, amparado en una solicitud de refugio mientras la Justicia de su país reclama su detención.
Léo Índio
Según publicó TN, el sobrino del exmandatario se encuentra alojado en una hostería de la ciudad misionera.
Una presencia bajo la lupa en la Triple Frontera
La estadía de Leonardo Rodrigues de Jesus en la Argentina generó confusión en los últimos días ante rumores sobre un presunto intento de salida del país de Flávio Bolsonaro. Alejandro Verón, concejal de Puerto Iguazú, aclaró en Radio Rivadavia que la persona vista en la zona es Léo Índio, quien reside allí junto a más de un centenar de simpatizantes del bolsonarismo que abandonaron Brasil tras los sucesos de enero de 2023.
El propio Léo Índio alimentó las especulaciones en Instagram, donde compartió una publicación sobre la supuesta huida de su primo a Estados Unidos, acompañándola con un mensaje crítico: 'Brasil no es un país seguro para las personas buenas'.
Acusaciones judiciales y pedido de captura
Léo Índio, de 43 años, es hijo de una hermana de Rogéria Nantes Braga, la primera esposa de Jair Bolsonaro. Su carrera política lo llevó a ser concejal suplente en Cascavel, Paraná, antes de que su situación legal se desplomara tras el ataque al Congreso, el Palacio del Planalto y el Supremo Tribunal Federal en Brasilia.
La Procuraduría General de la República lo acusó formalmente de cinco delitos, incluyendo intento de golpe de Estado y asociación criminal armada. En abril de 2025, el juez Alexandre de Moraes ordenó su prisión preventiva, pero para ese entonces el acusado ya se encontraba en la Argentina buscando protección ante la Comisión Nacional para los Refugiados.
La búsqueda de respaldo ante el Gobierno
En declaraciones a La Voz de Misiones, el sobrino de Bolsonaro insistió en que es víctima de una persecución política y negó haber participado en los destrozos contra el Estado. Durante su permanencia en el país, ha realizado diversos trabajos informales para subsistir mientras espera la resolución de su estatus migratorio.
Rodrigues de Jesus ha intentado gestionar, a través de una carta dirigida al Presidente Javier Milei, una solución para su situación y la de otros 300 ciudadanos brasileños, de los cuales al menos 62 enfrentan pedidos de extradición. Su objetivo, según manifestó, es lograr una regularización que le permita estabilidad mientras aguarda un cambio político en Brasil que facilite su retorno.
Mientras la Policía Federal brasileña mantiene la investigación sobre el entorno del expresidente, la situación de los refugiados en Misiones continúa bajo análisis de las autoridades migratorias argentinas, manteniendo a Léo Índio en el centro de la atención política y judicial.
