Malena Guinzburg se animó a abrir su corazón y hablar como nunca antes sobre su historia personal marcada por el dolor, el bull** y la autoexigencia.
Desde chica padeció su cuerpo y su autoestima: “Me od13ba, me hablaba con od10”. A los 15 años fue medicada por depres10n, y durante la pandemia llegó a tener pensamientos oscuros. El humor, asegura, le salvó la vida.
📚 En una charla profunda, Malena repasó las presiones familiares, los mandatos estéticos, y el rol de su padre, Jorge Guinzburg. “Para empezar el secundario no tan gor**, me internaron con 12 años”, recordó con crudeza. Después de décadas de dietas, trastornos y exigencias, recién a los 43 pudo vivir el amor desde un lugar sano. “Me costó mucho aceptar que merecía algo bueno”.
❤️ Hoy, en pareja y más conectada con su bienestar, Malena reivindica el amor propio, pero no desde el idealismo: “No me miro mucho al espejo, pero ya no me trato con violenc14”. Reconoce que aún queda camino por recorrer en la aceptación social y personal, pero destaca el poder del humor como herramienta de supervivencia: “Reírme de lo peor fue lo que más me curó”.
