En su casa de Punta del Este, Carolina disfruta de días simples y entrañables: cocina casera, abrazos, risas y conversaciones largas. “Arranqué el año rodeada de mis hijos, mis hermanos y amigos.
Nada más lindo que elegirnos”, confesó en una charla íntima.
🎵 En ese entorno de afectos, también hay espacio para sanar. Paco, su hijo de 17 años, sobrevivió a un accidente que marcó a la familia. Su fuerza, ganas de vivir y amor por la música lo impulsaron a salir adelante. “Creció muchísimo. Lo que pasó nos cambió el alma”, contó.
🙏 La fe fue su refugio. La Virgen del Cerro, las oraciones y el amor incondicional se volvieron guías en el momento más difícil. “Quiero que otras mamás sepan que hay esperanza. Hay luz, incluso cuando todo parece oscuridad”, dijo con emoción. Hoy, la vida se celebra distinto.
