El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó una dura embestida contra el presidente Javier Milei por negarse a reconocer el resultado electoral en Brasil, país que constituye el principal socio comercial de Argentina.
Axel Kicillof
Según publicó Minuto Uno, el mandatario bonaerense cuestionó la postura del Ejecutivo nacional tras el balotaje.
Un silencio institucional que genera polémica
A más de 24 horas de la elección que consagró a Luiz Inácio Lula da Silva, Kicillof denunció que el Presidente mantiene un silencio inaceptable frente a la comunidad internacional. Mientras la mayoría de los países de América Latina, la Unión Europea y las potencias del G20 ya saludaron al mandatario brasileño, el gobernador bonaerense ironizó sobre la actitud de la Casa Rosada: "Milei parece esperar la bendición de Donald Trump para expedirse".
El mandatario provincial advirtió que esta parálisis en la integración regional no es gratuita. Según Kicillof, la irresponsabilidad del Presidente pone en riesgo el destino de miles de trabajadores y empresas argentinas que dependen directamente del intercambio comercial con Brasil.
El reclamo por una disculpa pública
Kicillof recordó que la tensión diplomática no es nueva, sino que se agravó por las intervenciones de Milei durante la campaña electoral en suelo brasileño. "El silencio es más grave dado que Milei viajó a nuestro principal socio comercial para subirse a actos de barricada e insultar al propio Lula. Esas aventuras llevaron al retiro del embajador brasileño y a la degradación del vínculo por primera vez en 200 años", sentenció.
Finalmente, el jefe del Ejecutivo provincial exigió un cambio de rumbo inmediato. Kicillof instó a Milei a estar a la altura de su investidura, reconocer el resultado de las urnas y ofrecer las debidas disculpas públicas por los agravios que, según el gobernador, no representan los valores del pueblo argentino.
La declaración de Kicillof marca un nuevo punto de fricción en la política exterior, en un contexto donde la relación con el país vecino atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas dos décadas.
