Condenado a once años: El hombre fue hallado penalmente responsable por delitos contra la integridad sexual cometidos en perjuicio de dos de sus hijas. Además, deberá pagar $10 millones a cada una de las víctimas.
Condenado a once años
El fiscal penal interino de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS), Federico Jovanovics , representó al Ministerio Público Fiscal en el juicio contra un hombre acusado de cometer delitos contra la integridad sexual en perjuicio de dos de sus hijas.
El juez Aldo Saravia lo condenó a once años de prisión de cumplimiento efectivo, bajo modalidad domiciliaria, por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo , en perjuicio de una de sus hijas; abuso sexual simple agravado por el vínculo, en perjuicio de otra; e incumplimiento de los deberes de asistencia familiar. Además, hizo lugar a la demanda civil y dispuso el pago de $10.000.000 a cada una de las víctimas.
Durante el juicio, el fiscal Federico Jovanovics sostuvo la acusación a partir de las declaraciones de las víctimas, familiares y otras personas vinculadas con los hechos, además de los elementos reunidos durante la investigación.
Entre la prueba producida se contó con informes médicos y psicológicos, declaraciones testimoniales y las intervenciones realizadas por profesionales del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).
Respecto de una de las víctimas, la Fiscalía acreditó que los abusos se produjeron de manera reiterada y durante un período prolongado, aprovechando el vínculo entre padre e hija. Jovanovics destacó también los intentos de la adolescente por evitar las situaciones de abuso y las amenazas utilizadas por el acusado para lograr que guardara silencio.
La investigación de UDIS se inició en diciembre de 2024, a partir de la denuncia realizada por la madre de una adolescente que entonces tenía 16 años, luego de que su hija le revelara que había sido abusada sexualmente por su padre durante las visitas a su domicilio.
En el marco de la investigación, la adolescente declaró mediante Circuito Cerrado de Televisión y relató que los hechos habían comenzado cuando tenía entre 13 y 14 años y concurría los sábados a la casa de su padre. Según su relato, las conductas comenzaron con besos y tocamientos mientras dormía y posteriormente fueron agravándose.
También manifestó que, cuando intentaba resistirse, el acusado la amenazaba con hacerle lo mismo a una de sus hermanas. En una oportunidad, ante un nuevo avance sexual, logró evitarlo escondiéndose debajo de una cama y advirtiéndole que gritaría.
Con el avance de la investigación, otra de las hijas también reveló una situación de abuso atribuida a su padre, ocurrida cuando tenía 15 años y se encontraba viviendo temporalmente con él. La joven manifestó que durante años no había contado lo sucedido y que decidió hacerlo después de conocer lo que había atravesado su hermana menor.
