La medida de fuerza comenzará este martes 2 de junio si no se llega a un acuerdo paritario. Los profesionales califican de “inadmisible” el pago de $2.100 por paciente y exigen un incremento inmediato de la cápita.
Los médicos de cabecera de PAMI en Salta se encuentran en estado de alerta máxima y anunciaron el inicio de un paro de actividades a partir de este martes 2 de junio, lo que dejará a miles de afiliados sin atención médica, recetas ni entrega de medicamentos. El conflicto se desató tras un decreto de la obra social que congela el pago por paciente en un valor que los profesionales consideran “insostenible”.
La tensión comenzó a escalar hace casi 40 días, cuando PAMI dispuso de forma unilateral abonar únicamente $2.100 por paciente (cápita), eliminando cualquier otro concepto de valorización del salario médico.
“Todo el mundo está tratando de recuperar su salario y a nosotros no solo nos hacen retroceder, sino que nos dejan en una situación completamente incómoda. Por $2.100 nosotros no podemos trabajar”, expresaron referentes del sector a El Once TV.
Los profesionales advirtieron que este desfasaje económico los obliga a restringir los horarios de atención y reducir el personal de los consultorios. Como medida de contingencia para destrabar el conflicto, los médicos exigen que el valor de la cápita se eleve a un mínimo de $4.000, una cifra que consideran un piso de emergencia para poder seguir prestando el servicio.
Durante la jornada de hoy, representantes del gremio Apamia mantienen reuniones clave en Buenos Aires con las autoridades centrales de PAMI para intentar acercar posiciones.
A pesar de mantener abierta la vía del diálogo, los médicos salteños advirtieron que la medida de fuerza para este martes es inexorable si no se presenta una propuesta formal que duplique los montos actuales.
Desde el sector médico lamentaron profundamente el impacto que esta medida tendrá sobre la población de la tercera edad, reconociendo que los jubilados son los más vulnerables en esta cadena. Sin embargo, recalcaron que la situación financiera actual les imposibilita absorber los costos operativos de la atención sin una actualización salarial digna.
