Protestas en Francia: Una jornada de extrema tensión sacudió a Francia este sábado, donde entre 410.000 y 800.000 personas salieron a las calles para protestar contra el aumento del costo de vida y en respaldo a los estudiantes. Pese a que la mayoría de las marchas fueron pacíficas, el cierre de la jornada estuvo marcado por disturbios, represión policial y más de 130 detenciones.
protestas en Francia
Según publicó TN, las movilizaciones fueron convocadas por diversos sectores sociales en un clima de alta conflictividad.
Operativo blindado y disturbios en las calles
El gobierno de Emmanuel Macron intentó contener el caos con un despliegue sin precedentes que incluyó 70.000 agentes, unidades de élite, soldados de la misión Sentinelle y patrullas aéreas. En ciudades como París, Lyon y Burdeos, la Policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes que arrojaban objetos.
Según informó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, el saldo de la jornada fue de 135 detenidos, a quienes se les incautaron elementos peligrosos como bolas de metal y fuegos artificiales. En la capital, el recorrido de la marcha fue alterado a último momento, trasladando la concentración hacia la zona de Vincennes, donde se registraron los incidentes más graves.
Clima de hartazgo y denuncias de autoritarismo
Bajo consignas como “Macron renuncia” y críticas a la represión policial, miles de jóvenes lideraron las movilizaciones. La situación escaló a tal punto que el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, instó a los países a priorizar la desescalada y respetar el derecho a la protesta en Francia y otros países de Europa.
El temor a saqueos llevó a que comerciantes blindaran sus locales y museos emblemáticos como el Louvre, Orsay y Picasso cerraran sus puertas de forma excepcional. Mientras tanto, el movimiento de los chalecos amarillos y las centrales sindicales ya confirmaron nuevas medidas de fuerza, incluyendo una huelga general para el 5 de noviembre, denunciando una supuesta deriva autoritaria.
Mientras la tensión social persiste, el gobierno recibió un respiro financiero luego de que la agencia Moody’s mantuviera la calificación de la deuda soberana francesa. Sin embargo, el líder de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon redobló la presión sobre Macron, advirtiéndole que, de no ceder ante los reclamos, su salida del poder será inevitable.
