Psiquiatra denunció a un expaciente: Una médica psiquiatra de la Ciudad logró que la Justicia dicte medidas de protección por dos años contra un expaciente que la hostigaba con amenazas y mensajes de contenido sexual. La víctima, que vive en un estado de alerta constante, advirtió que su seguridad depende de que el agresor permanezca tras las rejas.
psiquiatra denunció a un expaciente
Según publicó TN, La mujer relató que no sale ni mantiene vida social desde que comenzaron las amenazas.
Un caso de violencia de género y digital
El conflicto se originó tras la finalización de un tratamiento médico que duró poco más de un año. Según la investigación, el hombre comenzó a hostigar a la profesional mediante llamadas insistentes desde diversos números y el envío de material de contenido sexual, lo que derivó en una denuncia formal ante el Ministerio Público Fiscal.
La Oficina de Asistencia a Víctimas y Testigos intervino en el caso y encuadró los hechos como violencia de género, destacando tanto la violencia psicológica —a través de intimidaciones y amenazas— como la violencia digital. La auxiliar fiscal Gloria Ruiz Moreno, bajo la supervisión de la fiscal coordinadora Genoveva Cardinali, impulsó la acción judicial calificando los hechos como amenazas simples, exhibiciones obscenas y hostigamiento.
Medidas de protección inéditas
El Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 31, a cargo de María Julia Correa, hizo lugar al pedido urgente de la Unidad Fiscal Este. La resolución impuso al imputado la prohibición de acercamiento y contacto por un plazo de dos años, además de ordenar una consigna policial en el consultorio de la víctima. La fiscalía subrayó que la extensión de estas restricciones representa un hecho inédito en este tipo de intervenciones.
Actualmente, el acusado no se encuentra en libertad, ya que está detenido en Argentina por una causa de homicidio. A pesar de esto, la psiquiatra expresó su profundo temor ante la posibilidad de que recupere su libertad, llegando a afirmar ante la Justicia: “Si sale libre, me tengo que mudar de país”.
La profesional relató que su vida cotidiana se vio drásticamente alterada por el acoso, viéndose obligada a trabajar desde su domicilio y a limitar sus salidas sociales. El expediente judicial por amenazas y hostigamiento continúa su curso legal mientras se mantienen las medidas de resguardo vigentes.
