En una charla íntima con Héctor Maugeri, Sebastián Estevanez contó por primera vez el accidente que casi le cuesta la vida: un bidón de alcohol explotó en su casa durante la pandemia.
“Me arrancó la piel de la cara, grité de dolor, pensé que no lo contaba”, relató con crudeza.
👨👩👧👦 Acompañado por su esposa Ivana y sus hijos, enfrentó un tratamiento doloroso y prolongado desde su casa. “Mis hijos no me querían ver, era una momia”, confesó. Las quemaduras de primer y segundo grado lo obligaron a rehacer su rostro, física y emocionalmente. “Quería vivir, eso era lo único”.
🙏 La fe, su actitud positiva y el amor de su familia lo ayudaron a salir adelante. “Siempre pienso que hay cosas peores”, dijo. Hoy, ya recuperado, agradece que no haya sido uno de sus hijos el afectado: “Si quedaba marcado, era solo algo estético. Lo importante es que estoy vivo”.
