En medio del operativo de vaciamiento del histórico Complejo Penitenciario Federal de Villa Devoto, 74 internos fueron seleccionados para un encuentro exclusivo con el Papa León, marcando el cierre de casi un siglo de historia carcelaria en la Capital Federal.
Villa Devoto
Según publicó Minuto Uno, el proceso de selección fue coordinado entre el Servicio Penitenciario Federal, la Pastoral Carcelaria y la Procuración Penitenciaria.
Criterios para una selección rigurosa
La elección de los 74 internos que permanecerán en el Pabellón 2 del Módulo 1 no fue casual. El Servicio Penitenciario Federal, junto a la Pastoral Carcelaria y la Procuración Penitenciaria, estableció filtros estrictos basados en la conducta ejemplar y el avance en el régimen de progresividad penal. Se priorizó a quienes no presentan sanciones disciplinarias recientes ni antecedentes de violencia dentro del Complejo.
Otro pilar fundamental fue el compromiso con la reinserción. Gran parte de los seleccionados integra el Centro Universitario Devoto, donde cursan estudios superiores, o lidera talleres de oficios y cooperativas textiles. El objetivo es que el Sumo Pontífice tome contacto con aquellos detenidos que han demostrado una participación activa en su proceso de formación educativa y laboral.
El factor social y el traslado final
La Pastoral Carcelaria de la Arquidiócesis de Buenos Aires también intervino para incluir a internos con fuertes lazos familiares en la Ciudad y el Conurbano. Esta decisión busca brindar un aliciente espiritual antes del desarraigo que implicará el traslado obligatorio al nuevo Complejo de Marcos Paz, donde la distancia dificultará las visitas de sus allegados.
Tras la visita del 11 de noviembre, el predio de Villa Devoto iniciará su clausura definitiva. Los 74 internos serán trasladados inmediatamente después del encuentro, dando paso al plan de demolición y urbanización del terreno que funciona como cárcel desde 1927.
El operativo se desarrolla bajo un estricto protocolo de seguridad. Por pedido expreso del Vaticano, la jornada será estrictamente pastoral y no contará con la presencia de funcionarios políticos, dejando a los internos como únicos protagonistas del evento antes del cierre del penal.
