Un violento episodio de violencia de género terminó con una condena de prisión efectiva en Salta. El agresor, que atacó a su expareja con un machete y un cuchillo de cocina, fue sentenciado a un año y dos meses de cárcel tras reconocer los hechos en un juicio abreviado.
violencia de género
Según informó el Ministerio Público Fiscal, la investigación fue llevada adelante por la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género 2.
El violento ataque en Villa Asunción
El hecho ocurrió el 21 de julio de 2026 en una vivienda del barrio Villa Asunción. Según la acusación, el hombre interceptó a su expareja cuando salía del baño y le propinó un golpe en la cabeza utilizando el mango de un machete. Ante la resistencia de la víctima, quien logró cubrirse con los antebrazos, el agresor continuó con la violencia hasta que familiares intervinieron.
Lejos de detenerse, el hombre volvió a arremeter contra la mujer en la cocina, esta vez armado con un cuchillo tipo sierra con el que intentó herirla en el cuello. La víctima logró esquivar las estocadas durante un forcejeo, mientras una hija menor de edad de ambos lograba pedir auxilio al Sistema de Emergencias. El examen médico posterior confirmó lesiones en la nuca, cuello, región maxilar y muñeca.
Condena y antecedentes
La causa fue representada por la abogada Noelia, de la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género 2, bajo la dirección del fiscal Federico Gabriel Portal. Durante la audiencia de formalización, el acusado admitió su responsabilidad en los dos hechos de lesiones leves agravadas por la relación de pareja y por mediar violencia de género.
El juez Antonio Pastrana homologó el acuerdo de juicio abreviado, dictando una pena de siete meses de prisión efectiva. Debido a una condena anterior, la pena total se unificó en un año y dos meses de cumplimiento efectivo en un establecimiento penitenciario, declarándose además la reincidencia del imputado. Un informe victimológico previo había advertido un nivel de riesgo alto, señalando la exposición de los hijos a la violencia física y psicológica ejercida por el agresor.
La sentencia fue posible gracias a la contundencia de las pruebas reunidas, que incluyeron registros fotográficos, el secuestro de las armas blancas utilizadas y los informes de intervención profesional que acreditaron el grave contexto de violencia.
