La multitudinaria misa al aire libre fue oficiada en el pórtico de la Catedral por Monseñor Michael Wallace Banach, Nuncio Apostólico de Argentina, a quien Sáenz hizo entrega de un poncho, símbolo de la identidad salteña. “Este es un tiempo de fe, esperanza y unidad de todos los salteños”, expresó el mandatario.
El gobernador Gustavo Sáenz y su esposa Elena Cornejo participaron esta mañana de la última jornada del Triduo de Pontificales, en honor a la solemnidad del Señor del Milagro, que se realizó en el pórtico de la Catedral Basílica. El oficio religioso fue oficiado por el Nuncio Apostólico de Argentina, Monseñor Michael Wallace Banach y reunió a una multitud de fieles.
Al concluir la celebración religiosa, el gobernador Sáenz reflexionó sobre este tiempo del Milagro: “Septiembre es un tiempo de fe, esperanza y unidad para todos los salteños”, expresó.
En diálogo con los medios de comunicación, el mandatario destacó la conmovedora demostración de amor y devoción que el pueblo de Salta ofrece año a año a sus Santos Patronos Tutelares.
"El Milagro es un momento especial de encuentro en el que las manifestaciones de fe se sienten en cada rincón de Salta", manifestó el Gobernador.
Consultado sobre la presencia de la vicepresidenta de la Nación Victoria Villarruel entre las autoridades y feligreses que participaron de la liturgia, el mandatario valoró su acompañamiento desde el plano de la devoción personal e institucional y afirmó que: "Ella es devota del Señor y de la Virgen del Milagro, quiere mucho a Salta y nos ha acompañado en varias oportunidades. Es muy positivo que esté presente hoy aquí, compartiendo esta fe como una peregrina más".
Finalmente, Sáenz dejó un mensaje de paz a toda la comunidad y renovó las oraciones por el bienestar del pueblo salteño: "Le pedimos al Señor y a la Virgen del Milagro que nos sigan acompañando y protegiendo a todos".
En la misa estacional, el representante en Argentina del Santo Padre León XIV, agradeció al Arzopispo de Salta monseñor Mario Antonio Cargnello por la invitación a celebrar juntos la gran fiesta de Señor y la Virgen del Milagro. Expresó: “Para mí es una gran alegría estar con ustedes para celebrar la Santa Misa aquí, frente a la Catedral Basílica de Salta, Santuario del Señor y de la Virgen del Milagro”.
El Nuncio indicó que en junio tuvo la oportunidad de encontrarse con el Papa León XIV en el Vaticano y que le confió dos mensajes para el pueblo salteño: “El primero, Dios los ama. El segundo, el Papa León también los ama”. Señaló que “es un mensaje sencillo pero qué gran mensaje”, y aseguró la cercanía espiritual y paternal del Santo Padre, sus oraciones por Salta y su deseo de que crezca la fe en el amor y la misericordia de Dios. Como testimonio de esa cercanía, recordó que el Papa León realizará la visita pastoral a la Argentina en noviembre.
Luego, centrado en el Evangelio de la última aparición pública de Jesús antes de ser arrestado, invitó a reflexionar sobre el verdadero sentido del Pacto de Fidelidad que Salta renueva cada año, a partir de tres afirmaciones.
En primer lugar, “El Rey va a ser glorificado”. Citando el Evangelio, “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto”, explicó que para Jesús, como para el grano, el camino a la gloria pasaba por la muerte. “No reinaría en un palacio sino que colgaría de una cruz, no descansaría en un lecho de rosas sino sobre la fría piedra de un sepulcro”. Esa es la teología de la cruz: no vino para vivir, sino para morir y así producir una cosecha de vida, salvación y paz, destruyendo el poder del pecado y de la muerte.
En segundo lugar, destacó su humanidad y vulnerabilidad. Jesús abre su corazón turbado ante lo que le espera y dice: “Padre, líbrame de esta hora”. Conocía los horrores que vendrían, ser golpeado y clavado en la Cruz, y sobre todo el abandono espiritual de clamar “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. “Fue abandonado porque cargaba con nuestros pecados. Y sin embargo avanzó con firmeza, porque no vino para vivir sino para morir por nosotros”, subrayó y afirmó “esa entrega es la fuente de la verdadera paz”.
Por último, se refirió a su propósito supremo: “La luz está todavía entre ustedes. Caminen mientras tengan luz. Mientras tengan luz, crean en la luz y serán hijos e hijas de la luz”. Su preocupación final no fue por sí mismo ni por su legado, sino para que todos crean en Él y sean salvados”, expresó.
Monseñor Michael Wallace Banach, invitó a los miles de peregrinos del Milagro a llevar esa luz a sus familias, a criar a sus hijos e hijas en esa luz y a proclamarla en un mundo que necesita paz, bajo la invocación que marcó toda la homilía y define al pueblo salteño: “Señor del Milagro, tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”.
En tanto, en el tramo final del último día de solemne Triduo, el arzobispo de Salta, Monseñor Mario Antonio Cargnello , dirigió unas palabras de gratitud a la feligresía y destacó la presencia del gobernador Gustavo Sáenz, de la presidenta de la Corte de Justicia, del Vicegobernador, de las autoridades universitarias y de los fieles que colmaron la catedral. Monseñor agradeció especialmente la presencia del Nuncio Apostólico en lo que constituyó su primera visita a una provincia del interior desde su llegada al país. "Su presencia nos inaugura en la recta final para prepararnos para la venida del Papa a nuestra tierra. Dígale que lo queremos y que nos vamos a preparar espiritualmente para escuchar su mensaje", expresó el prelado.
En ese sentido, resaltó el rol histórico y geográfico de la provincia: "Salta es tierra del encuentro; nació por su equidistancia y por historia está llamada a ser un cruce de caminos. Frente a los desafíos actuales y a la integración entre los océanos Atlántico y Pacífico, Salta no puede dejar de ser una tierra de unidad para la República Argentina".
Asimismo, el Arzobispo dedicó un tramo de su mensaje a la Vicepresidenta de la Nación, reflexionando sobre la responsabilidad del Poder Legislativo en la construcción del bien común. "Las leyes que buscan la dignidad de la persona y el bien común humanizan a la sociedad, desde la concepción hasta el último aliento de vida", enfatizó Cargnello, instando a la dirigencia a legislar con benignidad y compromiso por el desarrollo humano.
Participaron de la misa, la vicepresidente de la Argentina, Victoria Villarruel; el vicegobernador de la Provincia, Antonio Marocco; el intendente de la ciudad de Salta Emiliano Durand; el intendente de Tartagal, Franco Hernández Berni; la presidenta de la Corte de Justicia de Salta, Teresa Ovejero; el presidente del Concejo Deliberante, Darío Madile; el coordinador de Relaciones Políticas y Planificación Estratégica de Salta, Ricardo Villada y demás funcionarios del ejecutivo provincial junto a legisladores, representantes de las fuerzas de seguridad entre otros.
Tras la misa, se organizan las celebraciones centrales con la solemne Procesión y la renovación del Pacto de Fidelidad. A las 15:15 comenzará el recorrido tradicional, por calle España, para doblar por Zuviría hasta avenida Belgrano, Sarmiento y finalmente al Monumento 20 en Febrero donde esperarán las autoridades para la renovación del Pacto de Fidelidad y se realizará la ceremonia central.
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