Durante cinco jornadas, escuelas de todos los niveles, centros de salud y municipios desplegaron tareas de saneamiento, bloqueo de criaderos y difusión comunitaria en las 44 áreas operativas salteñas. El cierre provincial se realizó este viernes en la localidad vallista.
Los ministerios de Salud Pública y de Educación , Cultura , Ciencia y Tecnología cerraron este viernes en el municipio de Molinos las actividades de la Semana D, el operativo conjunto desarrollado del 26 al 30 de octubre en toda la provincia para reducir la presencia del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, el zika y la chikungunya. En la última jornada, estudiantes de séptimo grado de primaria y del nivel secundario entregaron a directivos escolares, centros de salud, comisiones vecinales e intendencias los relevamientos barriales elaborados durante la semana para orientar las tareas de saneamiento durante el verano.
La campaña tuvo su apertura oficial el martes en Apolinario Saravia, en un encuentro encabezado por el ministro de Salud Pública, Federico Mangione, quien puso el acento en el trabajo intersectorial para anticiparse al período de mayor circulación viral y lluvias estivales, “la prevención del dengue no es una tarea exclusiva del sistema sanitario; exige la coordinación directa con los municipios, las escuelas y cada vecino en su hogar. Salir al terreno y trabajar con la comunidad es la herramienta más efectiva que tenemos para cuidar la salud de los salteños”, señaló el funcionario.
Relevamiento territorial y tratamiento diferenciado de criaderos
A lo largo de la semana, el cronograma combinó actividades áulicas con salidas al terreno en barrios, espacios públicos y perímetros escolares de las 44 áreas operativas. En la etapa inicial, docentes y equipos sanitarios trabajaron con los estudiantes sobre el ciclo biológico del vector, la identificación de síntomas clínicos —como la fiebre alta y los dolores articulares propios de la chikungunya— y la clasificación técnica de los reservorios de agua.
Sobre esa base, las comunidades educativas y los vecinos intervinieron en dos frentes. En los recipientes removibles —envases, botellas, latas, cubiertas y objetos en desuso que juntan agua limpia a la sombra—, se procedió al vaciado, cepillado de paredes internas, tapado o descarte junto a los operativos municipales de descacharrado. En tanto, sobre los recipientes no removibles e infraestructuras fijas, como tanques elevados, pozos ciegos, cámaras sépticas y letrinas, personal técnico y familias avanzaron con el sellado hermético de tapas y la colocación de telas mosquiteras en los tubos de ventilación.
Mientras los niveles inicial y primario realizaron recorridas de detección e inspección del estado de conservación de tanques y patios, los colegios secundarios utilizaron herramientas digitales de georreferenciación y mapeo para registrar sitios críticos barriales, tales como microbasurales, canales de drenaje y terrenos baldíos.
Comunicación en lenguas originarias y vigilancia centinela
Otro eje de la edición 2026 fue la adecuación cultural y accesible de los mensajes preventivos. En el Chaco Salteño y en los departamentos del norte provincial, jóvenes y agentes sanitarios bilingües produjeron spots radiales y piezas de audio en lenguas wichí, qom y ava guaraní para su transmisión en emisoras comunitarias y redes de mensajería. Asimismo, los colegios elaboraron videos con interpretación en lengua de señas, cartelería con pictogramas y notas dirigidas a los municipios para impulsar mejoras en la higiene urbana y la recolección de residuos.
El dispositivo sumó también la participación de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) como Universidad Centinela, mediante la aplicación de protocolos de control focal en sus predios y de detección temprana de síndromes febriles. Tras el cierre en Molinos y en los establecimientos de cada localidad, las áreas operativas y los municipios mantendrán activo el esquema de vigilancia ambiental y control vectorial durante toda la temporada estival.
