Crisis económica: El impacto de las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei sobre el bolsillo de los argentinos quedó expuesto en un relevamiento nacional que confirma un malestar social generalizado. Según publicó Minuto Uno, el estudio advierte que la economía monopoliza las preocupaciones ciudadanas, dejando en un segundo plano cualquier otro debate político.
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El informe fue elaborado por la consultora CEOP Latam y presentado por Roberto Bacman.
La economía, el foco del malestar social
El estudio, que utiliza una escala de 0 a 100 para medir el bienestar, las expectativas y la situación laboral, sitúa los resultados muy por debajo del punto de equilibrio. La economía se ha convertido en la preocupación excluyente de la ciudadanía, acumulando el 92,4% de las menciones en problemáticas como bajos sueldos, falta de trabajo, pobreza e inflación.
En el ranking de inquietudes, los bajos ingresos (37,1%) y la falta de empleo (29,5%) lideran las preocupaciones cotidianas de los argentinos, desplazando temas institucionales a un plano secundario.
Hogares en zona roja y expectativas desalentadoras
El Índice de Bienestar Económico marcó apenas 33,7 puntos. La situación es crítica: el 66,7% de los hogares transita una realidad negativa, con un 8,7% en situación de crisis aguda. Como consecuencia directa, el 74,4% de las familias debió recortar gastos cotidianos ante la falta de un colchón financiero.
El panorama a futuro no es más alentador, con un índice de expectativas de 34,7 puntos. El informe destaca la figura de los “damnificados”, un 58,5% de la población que no solo atraviesa un presente difícil, sino que proyecta un empeoramiento de su situación económica.
El impacto del ajuste en el mercado laboral
El tercer indicador, centrado en la población ocupada, arrojó el resultado más bajo de todo el relevamiento: 30,3 puntos. El ajuste ha golpeado con especial dureza a los asalariados, siendo los trabajadores en blanco quienes registran el índice laboral más bajo (26,1 puntos).
Por su parte, los asalariados en negro y los cuentapropistas informales también muestran cifras alarmantes, con más del 60% de los hogares en ambos sectores reportando dificultades para llegar a fin de mes. Solo el sector de empleadores y directores mantiene registros superiores, aunque con dificultades crecientes.
En definitiva, el informe concluye que, lejos de ofrecer estabilidad, la condición de trabajador formal o informal se ha transformado en un indicador directo de la dureza con la que el ajuste económico está afectando a la mayoría de los argentinos.
