Un corredor de 48 años, identificado como Axel Starke, perdió la vida tras sufrir una descompensación física durante la Media Maratón de Buenos Aires. El deportista se desplomó cuando restaban apenas 300 metros para finalizar el recorrido, desencadenando un trágico desenlace que hoy mantiene a su entorno en busca de respuestas sobre los protocolos de emergencia.
Axel Starke
Según informó Elonce, el fallecimiento se produjo tras cinco días de internación.
El episodio y la atención médica
El hecho ocurrió el domingo 23 de agosto, cerca de las 9:38, en la intersección de Figueroa Alcorta y Dorrego. Starke, quien transitaba el kilómetro 20,7 de la prueba, se desplomó repentinamente. En el lugar, un equipo de socorristas junto a profesionales de la salud iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y utilizaron un desfibrilador externo automático.
El traslado hacia el Hospital Fernández comenzó a las 9:51, arribando al centro médico a las 9:55. Aunque inicialmente recuperó el pulso, el paciente sufrió un nuevo paro cardiorrespiratorio al ingresar al shockroom. Tras ser estabilizado, fue derivado al Instituto Cardiovascular, donde finalmente falleció durante la madrugada del viernes 28 de agosto tras una falla renal y un nuevo episodio cardíaco.
Cuestionamientos familiares
Tras el deceso, la familia de Starke expresó fuertes críticas sobre la asistencia brindada. Claus, hermano del corredor, sostuvo que el tiempo transcurrido entre el colapso y el ingreso al hospital fue excesivo, argumentando que los 17 minutos de demora habrían sido determinantes para el estado de hipoxia que derivó en un edema cerebral irreversible.
El hermano del deportista citó opiniones de médicos del Instituto Cardiovascular, quienes habrían señalado que la falta de una ventilación efectiva durante ese lapso comprometió la llegada de oxígeno al cerebro. Ante este escenario, la familia solicitó que lo ocurrido sirva como punto de partida para una revisión profunda de los protocolos de emergencia en eventos deportivos masivos.
Trayectoria de un deportista apasionado
Axel Starke era un hombre profundamente vinculado al deporte desde su juventud, cuando practicó rugby en Pucará. Con el tiempo, su pasión se volcó al running, el triatlón, el windsurf y el golf. Además de su faceta atlética, Starke se desempeñaba profesionalmente como gerente de los hoteles Savoy y Esplendor Savoy Rosario, ciudad donde residía junto a su familia.
El caso ha generado una fuerte repercusión, especialmente tras la viralización de imágenes del momento en que el corredor era asistido en plena vía pública, reabriendo el debate sobre la seguridad en las competencias de alta exigencia física.
