Salta

Treinta mil empresas menos: la cruda realidad detrás de la caída del empleo en Argentina

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Cierre de empresas: El mercado laboral argentino atraviesa una etapa crítica que trasciende la cifra de despidos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, la pérdida de puestos de trabajo es el reflejo de una enfermedad más profunda: la desaparición masiva de empresas empleadoras, una tendencia que acumula 27 meses consecutivos de retroceso.

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Según publicó Ámbito, Desde noviembre de 2023 desaparecieron 30.385 empresas empleadoras, un.

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Un fenómeno que no se detiene

Desde noviembre de 2023, el tejido productivo nacional sufrió la pérdida de 30.385 empresas con personal registrado, lo que representa una caída del 6% del total. Solo en mayo de 2026, se contabilizaron 16.422 empleadores menos en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta cifra marca una tendencia preocupante: cuando una empresa cierra, no solo se pierden puestos de trabajo, sino también capital, conocimiento y la capacidad de reinserción laboral.

La distribución geográfica y sectorial del impacto es amplia. La industria manufacturera y el comercio lideran las bajas, con caídas del 5,5% y 4,4% respectivamente. A nivel provincial, Buenos Aires, Córdoba, Ciudad y Santa Fe concentran el mayor volumen de cierres, mientras que Neuquén se mantiene como la única jurisdicción con un leve crecimiento en la cantidad de empleadores.

El límite de las reformas y la realidad productiva

El debate público esquiva el punto central: la ley 27.802, aunque reduce costos de despido y regularización, no resuelve los problemas de fondo que hacen inviable la existencia de una empresa. La tasa de interés, la presión tributaria, los costos energéticos y la competencia con importados son los verdaderos motores del cierre. Una empresa no contrata porque despedir sea barato, sino porque tiene a quién venderle, algo que hoy falta en gran parte del entramado productivo.

La degradación del empleo formal hacia figuras como el monotributo refleja una realidad donde el trabajador intenta sostenerse fuera de la relación de dependencia, pero bajo condiciones precarias. Para los empleadores que aún operan, el desafío actual implica una gestión financiera estricta, aprovechando regímenes de regularización vigentes y evitando riesgos legales innecesarios ante la falta de un horizonte claro de crecimiento por decreto.

El empleo formal en Argentina no crecerá por decreto mientras el número de empresas que lo generan siga cayendo. Treinta mil empleadores menos en mil días es el dato que ninguna estadística de puestos de trabajo puede compensar. Cuando el Gobierno quiera medir si su programa funciona, no debería mirar cuántos despidos hubo, sino cuántas empresas quedan: y hoy, quedan menos.

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