El fallecimiento de Don Rodolfo Figueroa, a los 72 años, ha causado una profunda conmoción en el ámbito tradicionalista de Salta. El hombre, quien dedicó su vida a la defensa de las raíces y la memoria de Martín Miguel, murió durante la madrugada de este miércoles a causa de un paro cardiorrespiratorio.
Don Rodolfo Figueroa
Según publicó El Tribuno, el deceso del referente fue confirmado por diversas instituciones gauchas de la provincia.
Un referente de la cultura criolla
Nacido en Salta el 15 de febrero de 1954, Don Rodolfo Figueroa se radicó en San José de Metán, donde se convirtió en una figura central para la preservación de la historia local. Su labor como difusor de las costumbres de campo y su incansable trabajo por mantener vigente el legado de Martín Miguel lo posicionaron como un pilar fundamental de la identidad regional.
Desde la Agrupación Tradicionalista de Salta Gauchos de Güemes destacaron su trayectoria, subrayando que su vida fue un fiel reflejo del sentimiento criollo. Como presidente del Fortín Capitán José Ignacio Sierra, Figueroa trabajó activamente para que la llama de la historia salteña permaneciera encendida en cada encuentro y desfile.
El legado en el Escuadrón Corsario Gaucho
El impacto de su partida se sintió con especial fuerza en el Escuadrón Corsario Gaucho de Metán, institución de la cual fue fundador y primer presidente. Sus integrantes lo despidieron con gratitud, recordándolo como un hombre de bien, apasionado por los caballos y comprometido con la transmisión de las tradiciones de generación en generación.
Sus allegados y compañeros de ruta destacaron que su recuerdo seguirá presente en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. En este momento de tristeza, las instituciones gauchas expresaron sus condolencias a la familia, elevando oraciones al Señor y a la Virgen del Milagro por el eterno descanso de su alma.
La figura de Don Rodolfo Figueroa quedará grabada en la historia de Metán y de toda Salta, no solo por su rol institucional, sino por la huella que dejó en cada rincón donde defendió con orgullo la identidad de los hombres de campo.
