Entre el 11 y el 31 de julio, el Hospital del Carmen brindó asistencia de alta complejidad a cuatro personas con accidente cerebro vascular isquémicos. Gracias a la capacitación del personal local y a la disponibilidad de equipamiento e insumos, todos los pacientes fueron tratados con éxito en la misma institución.
El Hospital del Carmen de San José de Metán fortaleció la capacidad operativa de su equipo de urgencias al resolver de manera integral y local cuatro casos de accidente cerebro vascular (ACV) isquémico agudo atendidos entre el 11 y el 31 de julio pasados. La respuesta oportuna de los profesionales locales permitió que ninguno de los pacientes requirieran derivación a centros de mayor complejidad en Salta Capital.
Durante la segunda quincena de julio, el establecimiento registró la atención de cuatro pacientes —tres hombres y una mujer, de entre 49 y 75 años— que ingresaron con cuadros neurológicos de diversa gravedad. Todos recibieron evaluación tomográfica inmediata e infusión de alteplasa (medicación fibrinolítica de elección), alcanzando un 100% de cobertura terapéutica dentro de la ventana de tiempo recomendada.
Dos de los cuadros asistidos correspondieron a la modalidad denominada "ACV del despertar", en la que el paciente inicia los síntomas mientras duerme, lo que exigió una rigurosa precisión en el diagnóstico por imágenes antes de indicar el tratamiento. En los restantes casos, los tiempos de llegada al centro hospitalario tras las primeras manifestaciones oscilaron entre los 10 y los 90 minutos, factor determinante para revertir el cuadro.
La evolución clínica en la fase hospitalaria resultó altamente favorable: el promedio de severidad neurológica en la escala NIHSS descendió de 4,25 puntos al ingreso a 1,50 puntos al momento del alta, permitiendo que la totalidad de los pacientes retornara a sus hogares con un nivel óptimo de autonomía funcional.
Capacidad local y fortalecimiento de la Red Provincial
Al respecto, el gerente general del Hospital del Carmen, Pedro Samson, destacó el impacto que representa la resolución local de estas urgencias. "Haber concretado estos cuatro tratamientos con éxito en nuestra propia guardia demuestra la preparación del personal y el valor de contar con insumos y equipamiento operativo en el interior. Antes, un paciente con un ACV debía ser trasladado de urgencia a la capital provincial; hoy, la primera respuesta y el tratamiento definitivo se realizan en Metán, ganando minutos de oro que evitan secuelas permanentes o secuelas graves", afirmó el profesional.
Esta capacidad asistencial se encuadra en la Red Provincial de Atención del ACV, esquema que articula al Sistema de Atención Médica de Emergencias y Catástrofes (SAMEC), centros de salud y nodos hospitalarios de referencia en el interior provincial, como los hospitales de General Güemes, Rosario de la Frontera, San Ramón de la Nueva Orán, Cafayate y Tartagal, conectados con el nodo de máxima complejidad del Hospital San Bernardo. A través del sistema de TeleACV, las guardias del interior reciben acompañamiento técnico de especialistas en tiempo real las 24 horas.
Asimismo, Samson remarcó el respaldo institucional alcanzado mediante la articulación con el sector privado y científico. "El convenio de cooperación firmado por el Ministerio de Salud Pública con la empresa Boehringer Ingelheim, en el marco de la iniciativa internacional Angels, es una herramienta fundamental. Nos brinda capacitación continua para médicos y enfermeros, protocolos estandarizados e indicadores de calidad como el registro RES-Q, con el que auditamos cada caso para asegurar que la atención en el interior mantenga los mismos estándares de calidad que los principales centros de salud del país".
Señales de alerta y medidas de prevención del ACV
Para garantizar una respuesta oportuna y reducir los factores de riesgo en la población, el Ministerio de Salud Pública recuerda las principales pautas de detección temprana y cuidado preventivo:
Síntomas de alerta (Consulta inmediata):
Asimetría en el rostro: Caída o adormecimiento de un lado de la cara o dificultad para sonreír.
Pérdida de fuerza: Debilidad o parálisis repentina en un brazo, una pierna o la mitad del cuerpo.
Trastornos del habla: Dificultad para articular palabras, hablar con claridad o comprender lo que se le dice.
Alteraciones visuales: Pérdida repentina de la visión en uno o ambos ojos, o visión doble.
Cefalea intensa: Dolor de cabeza repentino, de máxima intensidad y sin causa aparente, a menudo acompañado de mareos o pérdida del equilibrio.
Medidas de prevención y control:
Monitoreo de la presión arterial: Mantener un control periódico, ya que la hipertensión constituye el principal factor de riesgo para desarrollar eventos cerebrovasculares.
Hábito libre de humo: Evitar el consumo de tabaco en todas sus formas, factor directamente asociado al daño vascular agudo.
Control metabólico y lipídico: Realizar chequeos de laboratorio regulares para vigilar los niveles de colesterol, triglicéridos y glucemia en sangre.
Estilo de vida saludable: Adoptar una alimentación equilibrada reducida en sodio, mantener una hidratación adecuada y realizar actividad física moderada de forma continua.
Atención de emergencias: Ante la aparición de cualquiera de las señales de alerta, no esperar a que los síntomas cedan; llamar inmediatamente al 911 / SAMEC o acudir sin demoras al centro de salud u hospital más cercano para activar el protocolo de código ACV.
