La primera edición gastronómica de esta iniciativa municipal reunió a 400 personas en el Distrito Cultural Dino Saluzzi. Emprendedores salteños compartieron cómo transformaron las dificultades en oportunidades y lograron hacer crecer sus negocios.
Detrás de cada emprendimiento hay una historia: una decisión difícil, una idea que empieza a tomar forma, el apoyo de la familia y muchas horas de trabajo para salir adelante. Esas experiencias fueron protagonistas de la primera edición de Salta Emprende Gastronómico, una propuesta de la Municipalidad de Salta que convocó a 400 personas interesadas en iniciarse en el rubro o fortalecer sus negocios.
El encuentro se realizó en el Distrito Cultural Dino Saluzzi y combinó formación práctica con testimonios de emprendedores que compartieron sus recorridos, los desafíos que enfrentaron y las claves que les permitieron convertir sus ideas en proyectos concretos.
Durante la jornada también se abordaron herramientas vinculadas con las redes sociales, las nuevas modalidades de pagos digitales y el registro de marcas, conocimientos importantes para mejorar la comercialización, llegar a nuevos clientes y consolidar la identidad de cada negocio.
En la oportunidad, Belén Illanes, creadora de Fruty Cream, contó que la tienda de postres nació en septiembre de 2025, cuando sus padres se quedaron sin su principal fuente de trabajo.
Frente a esa situación, Belén y su hermana decidieron poner en marcha un emprendimiento para colaborar con la economía familiar y evitar que sus estudios representaran una carga adicional para sus padres.
Así comenzaron a vender frutas con crema, ensaladas de frutas, waffles y frutillas con crema. La propuesta tuvo una buena recepción y, con el tiempo, las redes sociales se convirtieron en una de sus principales aliadas para atraer clientes y mostrar el trabajo cotidiano.
“Cuando uno tiene una necesidad y un foco claro, empieza a buscar las formas de que esto funcione”, contó Belén, quien destacó la importancia de ser constantes, compartir contenido y mantener una comunicación transparente con los clientes.
El proyecto también tiene una fuerte impronta familiar: su hermana es su socia y se ocupa de la cocina, mientras que su mamá las acompaña en las compras y el cálculo de costos. Un trabajo en equipo que les permitió transformar una necesidad en una oportunidad de crecimiento.
De la cocina propia a generar nuevas oportunidades
Lautaro Gabriel Russo, responsable de La Gringa Empanadas, también compartió el camino que recorrió para consolidar su negocio. Con el acompañamiento de familiares y amigos, atravesó momentos de incertidumbre y dificultades hasta llegar a la etapa actual de su emprendimiento.
Como cocinero, uno de sus aprendizajes fue entender que crecer también implica aprender a delegar y confiar en otras personas.
“Es difícil, pero con el tiempo te da la satisfacción de que alguien te siga, sea fiel a vos y pueda compartir todo lo que sabés”, expresó.
Su experiencia estuvo acompañada por la de su hermana, Yamile Russo, creadora de Verde Limón, quien decidió dejar un trabajo fijo para dedicarse a la pastelería, una actividad que siempre la había apasionado.
Con esfuerzo y perseverancia, su proyecto creció hasta convertirse en una propuesta gastronómica que hoy comparte espacio con La Gringa Empanadas, en Santiago del Estero 244.
Yamile alentó a quienes están comenzando a confiar en sus ideas y a seguir adelante, aun cuando no tengan certezas sobre los resultados. La clave, sostuvo, está en creer en el proyecto, trabajar y animarse a dar el paso.
