La Justicia de Tucumán prorrogó por otros tres meses la prisión preventiva de los tres acusados de asesinar a una niña de 4 años y luego incinerar sus restos para no ser descubiertos, en 2021 en la localidad tucumana de Lules, informaron hoy fuentes judiciales.
La medida recayó sobre Amalia Carolina Graneros, madrina de la víctima; Edgardo Hernán Caro, pareja de la mujer; y su yerno, Mauro Ortiz; quienes están imputados del “homicidio agravado por alevosía y por femicidio” de Rocío Milagros Rojas (4). Rocío vivía desde 2019 con Graneros, quien estaba a su cargo, por decisión de la Justicia luego de determinar apartar a la menor de sus padres biológicos con quienes era sometida a abusos y vivía en situación de vulnerabilidad. El crimen de la niña es investigado por la Unidad Fiscal de Homicidios I de Tucumán, a cargo Ignacio López Bustos, quien solicitó la prorroga de la prisión preventiva por otros tres meses para los acusados, medida a la que dio lugar el juez interviniente. “Vamos a solicitar la prórroga de estas medidas por el plazo de tres meses, ya que claramente se trata de un hecho grave donde perdió la vida una niña menor de edad, además del medio empleado, de qué manera y las características del hecho, ponen en riesgo la investigación”, argumentó López Bustos. Además, el fiscal hizo referencia de los resultados de otros informes elaborados por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) en el marco de la presente causa. Los tres acusados habían sido detenidos dos días después de cometer el crimen. De acuerdo con las pesquisas, el 1 de julio de 2021, la niña estaba en la casa ubicada en el pasaje Neuquén de Lules, donde vivía con Granero y Caro, cuando alrededor de las 5 fue hallada muerta a causa de los maltratos inhumanos, abusos y situaciones humillantes a los que la sometían a diario. Ante esa situación, el cuerpo de la nena fue trasladado en una motocicleta hasta un terreno del asentamiento San Ramón, situado detrás de la fábrica de la Papelera Tucumán, donde lo diseccionaron y prendieron fuego en un pozo. Luego, llevaron sus restos a las cercanías del río Colorado y los arrojaron al agua. La víctima fue encontrada posteriormente, luego de una serie de operativos de búsqueda en los que participaron cientos de efectivos de distintas fuerzas.
