Una operación de evacuación coordinada entre Javier Milei y Donald Trump permitió que Flávio Bolsonaro y su familia abandonaran Brasil en la madrugada, utilizando a Argentina como puente para un vuelo privado con destino final en Estados Unidos. La maniobra, que expone una sospechosa pasividad del gobierno de Lula, desató un conflicto diplomático sin precedentes.
Flávio Bolsonaro
Según publicó Ámbito, la maniobra se ejecutó aprovechando la falta de una notificación formal de captura internacional contra el hijo del exmandatario brasileño.
La logística de la salida y el rol de Caputo
Migraciones confirmó que el ingreso de Flavio Nantes Bolsonaro, junto a su familia, se produjo a las 22:50 del 27/10 a través del Puente internacional Tancredo Neves, en Misiones. Según el registro oficial, los ciudadanos contaban con documentación hábil y no pesaba sobre ellos ninguna restricción que impidiera su entrada al país en ese momento.
Mientras circulaban versiones contradictorias y Santiago Caputo alimentaba la confusión en redes sociales, un avión privado aguardaba en Puerto Iguazú. La aeronave despegó con destino a Estados Unidos, realizando una escala técnica en Guayaquil, Ecuador, en una operación que, según trascendió, habría contado con la supervisión directa de funcionarios cercanos a Milei, circulando incluso versiones sobre la presencia de Caputo en Puerto Iguazú coordinando la salida.
El trasfondo político y la pasividad de Brasil
La fuga se concretó pese a la prohibición de salida del país dictada por el Supremo Tribunal Federal y el juez Alexandre. Sin embargo, la falta de una alerta roja de Interpol permitió que la maniobra se desarrollara dentro de un marco legal, aunque políticamente explosivo, abriendo un frente de conflicto diplomático sin precedentes.
Analistas y exfuncionarios, como Florencia Carignano, señalaron que la planificación fue una decisión política. Por su parte, el exembajador Diego Guelar planteó que una operación de esta magnitud requiere un sistema de consentimiento entre los gobiernos involucrados, sugiriendo que la falta de una queja formal por parte de la administración de Lula podría esconder una estrategia interna para desplazar a la oposición brasileña.
El Departamento de Estado de Estados Unidos, tras las declaraciones de Trump calificando a la familia como personas decentes, habría facilitado el visado necesario para el asilo. Hasta el momento, la Cancillería argentina no ha recibido reclamos formales por parte de Brasil, manteniendo el hermetismo sobre este complejo episodio diplomático.
