Un duro artículo de The New York Times cuestionó la negativa del Gobierno a regular la inteligencia artificial, utilizando como ejemplo la insólita confusión de Santiago Oría, estratega de Javier Milei, quien no logró distinguir a una militante real de un avatar generado por computadora.
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Según publicó Minuto Uno, El prestigioso medio destrozó la política de inteligencia artificial de Javier Milei y relató la insólita anécdota protagonizada por Santiago Oría.
El traspié del entorno presidencial
El reportaje relata una situación particular protagonizada por Santiago Oría, cineasta y estratega de medios del Presidente. El funcionario quedó cautivado por el contenido de una supuesta joven militante en Instagram, llegando a sugerir que se le otorgara mayor protagonismo en la comunicación oficial.
La sorpresa llegó al confirmarse que la figura, denominada Lucía Libertaria, era en realidad un avatar hiperrealista generado por computadora. Pese a la revelación, Oría minimizó el hecho y sostuvo que el episodio le resultó inofensivo, reafirmando su postura de no ver peligros en este tipo de herramientas.
Críticas a la política de desregulación
Para los autores de la nota, Emma Bubola y Daniel Politi, este incidente ilustra la filosofía de no intervención que impulsa la Casa Rosada. Mientras líderes internacionales y expertos advierten sobre los peligros de la IA, el Gobierno mantiene su negativa a establecer marcos normativos, buscando posicionar a Argentina como un santuario para el sector tecnológico.
Esta postura fue ratificada por Javier Milei durante su presentación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde aseguró que el país se mantendrá a la vanguardia de la libertad al evitar cualquier tipo de regulación preventiva. Esta decisión, según el diario, genera interrogantes sobre la vulnerabilidad del país frente a la manipulación informativa y el uso de deepfakes.
El análisis de The New York Times subraya el fuerte contraste entre la visión libertaria y el debate global, donde potencias occidentales avanzan en normativas para frenar los riesgos laborales y la desinformación masiva que conlleva el desarrollo acelerado de estas tecnologías.
