La UOM, que dio el puntapié para la movilización, este martes se reunió con la CTA. Los movimientos sociales saldrán en caravana desde Liniers.
La movilización del 4 de abril, encabezada por sindicatos y pequeños empresarios de la industria, inquieta en el interior de Casa Rosada. Las adhesiones a la medida de fuerza cada vez son más, llegando a contar con la presencia de los movimientos sociales, que saldrán en caravana desde Liniers.
La UOM, gremio que dio el puntapié inicial para la marcha, insiste en movilizar desde Rosario, para confluir frente a Congreso. Intendentes y distintos partidos políticos también dirán presente. La “Marcha Federal de la producción y el trabajo” es el debate que atraviesa Azopardo al 800.
El interior de la CGT discute la modalidad, aún no definida en detalles. “Estamos pidiendo salir desde Rosario”, le dijo a Crónica Antonio Donello, secretario general de la UOM local. Si bien el consejo directivo de la central obrera se reunirá en los próximos días, está casi descartado movilizar desde otra provincia.
Donello, esquivo a los pormenores, dijo que lo importante es “demostrar la disconformidad con el modelo industrial. Venimos de un año muy duro. El gobierno va en contra del consumo y del bolsillo. Solamente cumplen con lo dictado por el FMI”. Sin la confirmación oficial -el consejo directivo de la CGT se reunirá la semana próxima- la marcha tendrá como epicentro el Congreso de la Nación, donde se depositará un proyecto de Emergencia Pyme construido entre las cámaras y los sindicatos.
“La situación es insostenible a esta altura, y los empresarios pymes, que invirtieron durante todos estos años, ven que ya no pueden sostener las fabricas ni el empleo que generan”, explicaron pequeños empresarios. A semanas de la marcha que promete no quedar en el olvido, este martes Abel Furlán, en representación de la Unión Obrera Metalúrgica, se reunió con la CTA Autónoma encabezada por Ricardo Peidro y Hugo “Cachorro” Godoy.
“La UOM tomó la iniciativa para convocar a la marcha nacional, y nosotros adherimos”, le dijo a Crónica Godoy, secretario general de ATE Nacional. En la sede de la avenida Belgrano, el diálogo entre los dirigentes giró en torno a la convocatoria, y coincidieron en su masividad.
“Empujamos juntos la realización de la medida”, dijo Godoy, quien ve la marcha como “una antesala” del paro general, aunque la huelga “tiene que ser convocada por la CGT”. En esa línea, para Cachorro hay “mayor unidad” entre los distintos sectores. “Esto lo iniciamos el 13 de febrero con las movimientos sociales a quienes vamos a invitar para que se sumen y continuamos el 26 de febrero junto con los 33 gremios que encabeza Juan Carlos Schmid. Por eso remarcamos que venimos construyendo condiciones para concretar un paro nacional en el menor tiempo posible y esta marcha constituye un paso adelante hacia ese camino”, añadió el líder de los estatales nacionales.
Fuera de las centrales obreras, los movimientos sociales confirmaron su presencia en la movilización. En diálogo con Crónica, desde el Movimiento Evita dieron su consentimiento a la convocatoria, y desde los “Cayetanos” (Ctep, Barrios de Pie y CCC) aseguraron que marcharán desde Liniers hasta Plaza de Mayo, aunque no descartan culminar frente al Congreso.
