Treinta años después de su debut, Soledad Pastorutti regresó al Festival Nacional de Folklore de Cosquín con una puesta inédita que transformó la Plaza Próspero Molina.
Camuflada entre la gente, ingresó en silencio al predio y se preparó para uno de los comienzos más impactantes que se recuerden en el festival mayor del folklore argentino.
🌕 La artista apareció dentro de una enorme esfera luminosa que “voló” sobre el público bajo la lluvia, elevada por una grúa a más de 30 metros. La escena no fue casual: cada noche del festival es una “luna” y la octava fue la suya. Vestida de blanco, abrió el show con Sigo siendo yo y Vivir es hoy, desatando una ovación que selló un inicio histórico.
🎶 El espectáculo, dividido en tres bloques, recorrió su presente artístico, la intimidad con el público y un cierre profundamente folklórico junto a su hermana Natalia. Hologramas, visuales inmersivos y un emotivo final con Brindis coronaron una noche que unió tecnología, emoción y tradición. Cosquín fue testigo, una vez más, del legado eterno de La Sole.
