Sol Abraham alcanzó la gloria en Gran Hermano Generación Dorada, cerrando un ciclo que comenzó hace una década y media. Tras 174 días de convivencia, la tucumana logró el apoyo mayoritario del público y se alzó con el premio mayor, marcando un hito histórico para el formato en Argentina.
Sol Abraham
Según publicó Infobae, la influencer saltó a la fama en la edición que ganó Cristian U y desde entonces tuvo sus idas y vueltas con el mundo mediático.
Una final histórica y un triunfo esperado
La definición del certamen fue una de las más ajustadas y seguidas de los últimos años, con más de 30 millones de votos registrados. Sol Abraham superó a la humorista Yipio en el tramo final, obteniendo el 51,8% de los sufragios frente al 48,2% de su competidora. Con este resultado, la tucumana se adjudicó un premio de 70 millones de pesos y una vivienda prefabricada.
Al conocer la decisión del público, Abraham celebró con emoción y un grito de “¡Jaque mate!”, haciendo referencia a la estrategia que mantuvo durante todo el juego. Tras apagar las luces de la casa, se convirtió en la primera mujer en ganar el formato en Argentina desde la consagración de Marianela Mirra en 2007.
El camino hacia la revancha
Para Sol, este triunfo representó una cuenta pendiente. En 2011, bajo el nombre de Solange Gómez, había participado de la edición que ganó Cristian U, logrando una destacada permanencia de 126 días. Quince años después, regresó al reality con una imagen renovada y una madurez distinta, dejando atrás su etapa anterior para enfocarse en su objetivo de ganar.
Durante su ausencia del formato, la tucumana desarrolló una carrera en los medios, trabajando en Canal, MTV Latinoamérica y Fox Sports, además de incursionar en el mundo de los podcasts y el emprendimiento. Su vida personal también atravesó cambios significativos, incluyendo su matrimonio con Marcelo Da Corte, el nacimiento de su hija Delfina y su posterior separación.
El regreso de Sol Abraham a la casa más famosa no fue solo una vuelta a la pantalla, sino la culminación de un proceso personal que combinó su experiencia como madre, conductora y emprendedora. Con esta victoria, la participante logró cerrar el capítulo que había dejado inconcluso en 2011, consolidándose como la gran protagonista de Gran Hermano Generación Dorada.
