El encuentro, organizado por el Ministerio de Salud Pública y por la Organización Panamericana de la Salud, permitió intercambiar experiencias entre Argentina, Bolivia y Paraguay sobre los desafíos sanitarios compartidos en la región del Gran Chaco.
El Ministerio de Salud Pública, a través de la Subsecretaría de Medicina Social, en articulación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), llevó adelante un encuentro trinacional destinado a fortalecer la respuesta de los servicios sanitarios ante situaciones de violencia contra niñas, niños, adolescentes y mujeres en la región del Gran Chaco.
La actividad se desarrolló el 4 y 5 de noviembre en la ciudad de Salta, con la participación de equipos técnicos y referentes sanitarios de Argentina, Bolivia y Paraguay, quienes compartieron experiencias, identificaron desafíos comunes y trabajaron sobre herramientas para mejorar la detección temprana, la atención y el acompañamiento de personas en situación de violencia.
Uno de los ejes centrales fue la capacitación en ANIMA-AA, una estrategia desarrollada por la OPS para brindar apoyo de primera línea desde los servicios de salud, durante el primer contacto con niñas, niños y adolescentes que atraviesan situaciones de violencia.
La subsecretaria de Medicina Social, Gabriela Dorigato , destacó la importancia de que Salta haya sido sede de este encuentro regional y explicó que la capacitación busca transformar los marcos normativos de protección en respuestas concretas dentro del sistema sanitario.
"La provincia tiene un marco normativo importante en relación con los derechos de niños, niñas y adolescentes, la violencia familiar y de género. Tiene que llevarse a la práctica cuando una persona llega a un centro de salud, donde los profesionales deben ser capaces de identificar, contener y seguir la ruta de atención para brindar una respuesta y proteger a quienes sufren violencia", dijo.
La funcionaria recordó que los centros de salud y las guardias hospitalarias constituyen espacios fundamentales para reconocer señales que pueden advertir situaciones de vulneración de derechos.
En ese sentido, sostuvo que la capacidad de los equipos sanitarios para identificar cambios de conducta, miedo o silencios inusuales durante una consulta puede representar una oportunidad para proteger la vida y modificar la historia de una niña, un niño o un adolescente.
ANIMA-AA
La estrategia ANIMA-AA propone una serie de acciones para orientar al personal sanitario durante el primer contacto con personas que atraviesan situaciones de violencia.
Sus componentes son: Atención al escuchar; No juzgar y validar; Informarse sobre las necesidades y preocupaciones; Mejorar la seguridad; Apoyar; Ambiente amigable para niñas, niños y adolescentes; y Apoyo a cuidadores y cuidadoras.
El objetivo es generar un entorno de confianza, favorecer la escucha respetuosa, identificar necesidades inmediatas y facilitar el acceso a mecanismos de protección, atención y seguimiento.
La asesora regional de la OPS en temas de violencia, Britta Baer, manifestó que la calidad de esa primera interacción puede resultar determinante para las personas afectadas.
"Son cinco o diez minutos de una conversación muy simple que pueden hacer la diferencia en la respuesta que recibe una persona, tanto en su salud física como emocional", dijo.
Agregó que “ANIMA-AA ofrece herramientas prácticas que pueden ser utilizadas por quienes trabajan en la primera línea de atención, con una inversión limitada de tiempo y recursos”.
La especialista destacó la importancia del intercambio entre países, provincias y regiones del Gran Chaco para identificar experiencias que puedan adaptarse a las particularidades de cada territorio.
Según datos de la OPS, una de cada seis personas es víctima de agresión sexual antes de cumplir los 18 años, mientras que una de cada cinco adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 19 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja antes de los 20 años.
Estas cifras reflejan la necesidad de fortalecer las capacidades del sistema sanitario para detectar situaciones de violencia y garantizar una respuesta oportuna, segura y respetuosa.
Cooperación regional
Durante las dos jornadas se abordaron las barreras que enfrentan los equipos de salud para identificar y atender situaciones de violencia, especialmente en comunidades rurales, indígenas y zonas fronterizas.
También se trabajó sobre las rutas de derivación, la coordinación entre instituciones, la participación de adolescentes y jóvenes, y las herramientas de monitoreo para mejorar la calidad de los servicios.
El responsable del componente de violencia del Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia, Joel Escobar Averanga, recalcó la importancia de construir respuestas conjuntas entre territorios que comparten características sociales, geográficas y sanitarias.
"Hemos venido a aunar esfuerzos, contar nuestras experiencias, trabajar en lo común y buscar las soluciones respectivas", señaló.
La directora general de Género del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, Blanca Quiñonez, valoró el intercambio de conocimientos y buenas prácticas entre los tres países, particularmente por las poblaciones que comparten las regiones fronterizas.
“Estos espacios permiten conocer experiencias que pueden aplicarse en cada territorio y fortalecer la respuesta sanitaria frente a la violencia”, explicó.
Como parte del cierre del encuentro, los equipos trabajaron en la identificación de acciones prioritarias para los próximos seis meses, considerando los recursos disponibles, las necesidades locales y las posibilidades de cooperación entre los estados.
De esta manera, la capacitación permitió avanzar en una agenda de trabajo compartida para fortalecer la prevención, la detección temprana y la atención de situaciones de violencia desde los servicios públicos de salud del Gran Chaco.
En representación de la cartera sanitaria provincial, participaron la subsecretaria de Medicina Social, Gabriela Dorigato; la directora de Atención Primaria de la Salud, Adriana Magdaleno; la directora de Materno e Infancia, Patricia Leal; la supervisora de Salud Adolescente, Ileana Fernández; junto a referentes de los hospitales Papa Francisco y Materno Infantil.
