Con el objetivo de demostrar que su lugar en el certamen es merecido, Marta Fort comenzó una rigurosa preparación con un chef privado. A semanas de su debut, la joven heredera de Ricardo Fort compartió cómo vive la previa y cuáles son los desafíos que más le preocupan frente a las exigencias de la competencia.
Marta Fort
Según publicó Redacción HolaSalta, La hija de Ricardo Fort contó que lleva tres semanas tomando clases particulares para llegar mejor preparada al certamen.
Entrenamiento intensivo y nuevos hábitos
Marta lleva tres semanas de clases particulares para perfeccionar su técnica. La joven, que suele optar por platos sencillos como pollo con arroz en su vida cotidiana, ha practicado recetas complejas como pastas y tartar de salmón con palta y verdeo. "Quiero justificar al menos que esté en MasterChef", afirmó sobre su compromiso con el programa.
El proceso de aprendizaje también implicó cambios en su rutina, como tener que cocinar sin sus características uñas largas. Según confesó, sus mayores dificultades técnicas radican en el desorden y en la dinámica del famoso mercado del programa, factores que podrían jugarle en contra durante las pruebas contrarreloj.
Una advertencia picante para el jurado
Más allá de la técnica, Marta admitió que su paladar tiende a abusar del picante y la sal, un detalle que podría ser un punto débil ante el paladar crítico de los jueces. Sin embargo, su personalidad parece estar lista para cualquier enfrentamiento.
Durante una charla con Evangelina Anderson sobre posibles roces con los evaluadores, Marta no dudó en lanzar una advertencia cargada de ironía: "Si me llevo mal con uno lo baño en aceite de wasabi", sentenció, dejando claro que no piensa quedarse callada ante las devoluciones que no le agraden.
La expectativa crece ante la participación de Marta, quien busca equilibrar su formación técnica con el carácter fuerte que la caracteriza, preparándose para uno de los desafíos más exigentes de la televisión argentina.
