La pérdida de poder adquisitivo golpea con fuerza a los trabajadores registrados, quienes enfrentan una situación crítica frente al aumento constante de los precios básicos. Según datos recientes, los ingresos formales no logran seguir el ritmo de las canastas de consumo, profundizando la precariedad laboral.
trabajadores registrados
Según publicó Minuto Uno, Un estudio del Observatorio de la.
El impacto en los salarios formales
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina reveló que los trabajadores registrados se encuentran entre los sectores más expuestos a la pobreza. Durante el primer trimestre de 2026, mientras la Canasta Básica Alimentaria subió un 11,6% y la Canasta Básica Total un 9,6%, el índice salarial general apenas creció un 8,6%.
La situación es aún más compleja para el sector registrado, cuyos salarios tuvieron un incremento del 7%. Esta brecha negativa frente a los costos de vida básicos explica la erosión constante del poder de compra de quienes cuentan con empleo formal.
Indicadores de pobreza y precariedad
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos, una familia tipo necesitó en julio ingresos superiores a $1.564.716 para no caer bajo la línea de pobreza. En este contexto, el estudio de la Universidad Católica Argentina indica que la pobreza alcanzó al 30% de la población en el primer trimestre de 2026, mientras que la indigencia se ubicó en el 6,5%.
El mercado laboral muestra señales de debilitamiento. Si bien las tasas de desocupación se mantuvieron estables, la subocupación aumentó un 1,1% y la informalidad creció un 2,2%, afectando ya al 44,2% de los trabajadores. Además, el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, se elevó de 0,435 a 0,442, reflejando una distribución de ingresos menos favorable.
El incremento en la cantidad de personas que no logran cubrir la Canasta Básica Total, cifrado en cerca de 1,3 millones de residentes entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026, subraya la urgencia de una situación donde incluso el empleo registrado dejó de ser un refugio seguro frente a la escalada inflacionaria.
